La economía griega 

La economía griega de la antigüedad se hallaba limitada no sólo por sus recursos materiales, sino, y en mayor medida, por la falta de conocimientos acerca de éstos. Las minas de plata que proporcionaban riqueza a la Atenas del siglo v ya fueron conocidas por los micénicos, más sus técnicas de extracción y refinado de la plata eran tan primitivas que el yacimiento más importante, al que Esquilo denomina «el manantial de la plata, el antiguo tesoro de la tierra”, no se descubrió hasta comienzos del siglo v. Por otra parte, la explotación de las minas no era sistemática y se hacía mediante concesiones a corto plazo, cambiando constantemente la mano de obra esclava. En la época de su máximo esplendor los griegos realizaron, de hecho, muy pocas obras públicas de envergadura, y vale la pena preguntarse cuál pudo ser la razón.

El gran lago Copáis, al norte de Tebas, en Beocia, desecado en tiempos modernos, lo fue también, siquiera parcialmente, por los micénicos. Se convirtió de nuevo en una extensión de agua, cañas y anguilas en el período oscuro que siguió a la caída de Micenas. En la antigüedad, ningún intento de excavar el canal de Corinto obtuvo un resultado positivo. Proyectos como los de los puertos de Corinto y Atenas ofrecen una idea de la extrema limitación de los recursos de mano de obra que poseían los griegos. En el siglo IV había en las minas de plata de Atenas suficientes esclavos, pero su propiedad no era pública. En el siglo v los siracusanos ya utilizaron esclavos en mayor escala que los atenienses. Esparta sometió gran parte del sur de Grecia con un sistema basado en el trabajo servil. Sin embargo, hasta el siglo v, cuando el imperialismo llevó a una guerra suicida, los griegos no tuvieron capacidad para modificar significativamente su entorno natural.

Aún no está claro en qué medida los trabajos agrícolas eran realizados por esclavos. En la Odisea las relaciones son patriarcales, pero el mundo de las guerras de Troya (1200 a.C.), tal como lo describiera Homero 600 años más tarde, es más doméstico que el que vendría luego. Telémaco, hijo de Ulises, ante la victoria de su padre, danza en el palacio acompañado de su porquero y de otros pastores; y Lacrtes. padre de Ulises, trabaja él mismo su propia tierra. A comienzos del siglo v Solón intervino en Átca para redimir de una esclavitud real a los empobrecidos campesinos. Durante los siglos v y iv sólo los atenienses más míseros no poseían ningún esclavo; la idea de dejar todo el trabajo agrícola en manos de esclavos era un sueño utópico, una broma digna de Aristófanes. Si nuestra información es válida, en los veinte años siguientes al 340 a.C., período del que conocemos los nombres y profesiones de alrededor de 80 esclavos atenienses que fueron liberados, sólo una docena de ellos habían sido trabajadores agrícolas.En las fincas había también sirvientes que apenas se diferenciaban de los esclavos, si bien parecen haber desaparecido casi totalmente al mismo tiempo, alrededor del año 400; pero a fines del siglo Iv, de 10.000a 20.000 ciudadanos atenienses, despojados de sus derechos como tales a causa de su pobreza, emigraron o se sumieron de nuevo en la vida de trabajo de sus antepasados en los campos de Ática.

Los griegos clásicos utilizaban todavía los caminos micénicos, e incluso durante el período romano, la construcción de vías de comunicación no alcanzó ni de lejos la grandeza militar que tuvo en Bretaña y Galia durante el mismo período. En Grecia, la única gran carretera romana corría hacia el este, atravesando el lejano norte: era la vía Egnatia, la ruta militar que llevaba a las guerras asiáticas. Algunos de los antiguos caminos griegos han sobrevivido hasta hace poco como senderos de mulas y ganado. La diversidad de los estilos provinciales griegos, aun dentro del marco harto estricto del arte geométrico, es un producto de este enmarañado sistema de comunicaciones; y tal vez lo fueron también las guerras entre las ciudades estados y (es una suposición) las teorías raciales de los griegos. La división de la humanidad en helenos y bárbaros, tan estrechamente patriotera, no es especialmente griega; tales divisiones son casi universales. Pero los griegos de la época clásica desarrollaron una mítica historia de conflictos raciales de griegos contra griegos, jonios, dorios y aqueos, según unas líneas divisorias más o menos marcadas por diferencias de estirpe y dialecto.

Estas teorías raciales bien pueden haber sido totalmente falsas. La sugerencia de que la dialectización fue posterior a Micenas no se opone a lo que sabemos hoy de los micénicos y de los griegos tardíos. Es posible que los dialectos fueran producto de la compartimentación del país por las montañas y del desarrollo aislado de cada región en el período oscuro. Si ello fue así, la conciencia racial de dorios y jonios fue una falsa conciencia. Se debería recordar que la división del Peloponeso en estados fue incompleta incluso en el siglo v. Las ciudades más meridionales fueron independientes hasta el tiempo de Augusto; era difícil saber a quién pertenecía Trifilia, en el sur de la Élide; la propia Arcadia apenas si estaba unificada y entre Esparta y Argos existían tribus semiindependientes. Incluso en una fecha tan tardía como la época romana, se consideraba una proeza, digna de ser recordada en una lápida funeraria, haber navegado unas pocas veces alrededor del tormentoso extremo meridional de Grecia.

 

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