Pautas de asentamiento en la antigua Grecia

El auge y la caída de las ciudades se repetía cíclicamente por las mismas razones, como el encumbramiento y el declive de los individuos. Así, Corinto era rica porque era casi inexpugnable y también a causa de su situación y de sus dos puertos, que dominaban el Istmo y el comercio del mar occidental y el mar oriental. Los romanos destruyeron Corinto (146 a.C.) y la sustituyeron por Patras, pero a finales de la antigüedad Corinto rivalizaba nuevamente con ella. (Hace diez años aún persistía esta rivalidad.) Otra pauta cíclica es la que siguen muchas ciudades, que se instalan en emplazamientos seguros, monte arriba, cuando los tiempos son malos, y bajan de nuevo al llano, ocupando lugares más favorables para el comercio, en tiempos de paz. Estos movimientos se produjeron en Grecia, sobre todo en Creta y las demás islas, y posteriormente también tuvieron lugar en Italia. De igual modo, las remotas ciudades de las montañas de Arcadia fueron abandonadas para construir Megalópolis, en el siglo IV; y actualmente la gente emigra de las aldeas de la alta Arcadia para ir a engrosar la población de las ciudades, no exactamente por las mismas razones, pero obedeciendo a similares imperativos. El crecimiento de ciudades modernas sobre los antiguos emplazamientos no es siempre cuestión de continuidad o de azar. Por ejemplo, desde el centro de la actual Corinto, hay cinco kilómetros hasta el pueblo de Palaia Corinto, que ocupa parte del emplazamiento de la ciudad antigua. Hay emplazamientos antiguos donde ni siquiera existe un pueblo, y algunas ciudades modernas, como Pirgos, en la Élide, que no se levantan sobre un emplazamiento antiguo. Pero la posición de Corinto, los puertos de Atenas y Corfú, el emplazamiento de Calamata, donde la llanura de Mesenia se une con el mar, así como la posición de ciertas islas, hacen inevitable que los asentamientos humanos se produzcan en tales lugares. En la antigüedad parece haberse dado una conexión similar en varios casos entre los emplazamientos micénicos y griegos. En Tebas y Atenas la continuidad fue mínima. pero allí, como en otros enclaves, se alzó una importante ciudad arcaica y clásica exactamente donde se alzará un palacio micénico. La razón por la cual no cabe decir lo mismo sobre Micenas es que el emplazamiento de ésta carece de lógica. Para dominar la llanura. Argos sirve también y además cuenta con más agua.
Desde el punto de vista del contexto general de geografía humana en que se debe estudiar la Grecia antigua, resulta fascinante la forma en que la prehistoria se repitió a sí misma. Poco antes del 1000 a.C., cuando en Grecia el nivel de la cultura material había descendido bruscamente al nivel de la del resto de Europa, algo parecido a un nuevo comienzo se produjo una vez más en el mar Egeo, anticipando así la explosión de forma y de luz que denominamos época clásica. No es subvalorar los espléndidos logros de los celtas en el trabajo del oro y el bronce, y en muchas otras artes, hoy inevitablemente perdidas, por ejemplo, su música, su poesía y la arquitectura de madera reclamar un lugar especial para los griegos en el milenio anterior a Cristo.
Es interesante el hecho de que la edad del hierro comenzara más tempranamente en Grecia, a fines del período micénico, que en la Europa de los celtas. Las razones para la introducción del hierro no están claras. Si se extrajo de los meteoritos, como sucedió algunas veces, pudo haber tenido un valor mágico Una vez dominada la técnica de la forja, lo que no resultó fácil, el hierro fue más barato y abundante que el bronce. Es posible que los comienzos de la edad del hierro en Grecia estuviesen relacionados con un descenso del suministro del bronce procedente de oriente, junto con la llegada de las técnicas indispensables, también procedentes de la misma dirección. El hierro era más pesado que el bronce y su filo no tan agudo, al menos hasta que se llegó a dominar la técnica del temple para convertirlo en acero. Ciertamente, esta técnica se consiguió en Grecia antes del siglo v a.C., dado que existen espadas de esa época que, debidamente analizadas, han resultado tener, aplicado a armas de bronce, un agudo filo de acero templado. La existencia de una primitiva hoja de hacha de hierro con roblones de bronce, que data de los comienzos de la edad del hierro griega, parece indicar que para algunos fines se prefería el hierro al bronce, independientemente de la escasez de éste. En el período oscuro, cuando Grecia era tan pobre como el resto de Europa o más, la luz llegó de oriente, de pueblos más avanzados. La proximidad de fenicios y egipcios, sirios y judíos constituye por sí misma una influencia suficiente, si no hubo otras, para explicar el desarrollo de los griegos y su superioridad frente a etruscos y galos. El alfabeto procedía de los fenicios; de los egipcios, la escultura; y la arquitectura de todo el Próximo Oriente. Hasta la singularidad de lo que emergió en Grecia se debe a la naturaleza física de Grecia, al aislamiento casi total de tantas y tan vigorosas comunidades en las montañas y en las islas.