ASPECTOS DE LA SOCIEDAD EGIPCIA LA VIDA DIARIA

No existe un único método para estudiar la vida cotidiana de los egipcios antiguos, sino más bien todo un mosaico de puntos de vista que se inspiran en distintas fuentes. Los relieves y las pinturas de las tumbas proporcionan gran riqueza de materiales; y si bien sólo los miembros de la clase alta de la sociedad eran enterrados en tumbas amplias y decoradas, las escenas subsidiarias no dejan de proporcionar atisbos sobre la vida del pueblo llano. Atisbos que se ven completados con modelos y objetos funerarios de uso cotidiano, que a menudo forman parte del equipamiento fúnebre; en las excavaciones de poblados, esos hallazgos son menos frecuentes. Los textos literarios y administrativos de papiros y estrada son de un valor inestimable, pues proporcionan detalles que no pueden obtenerse en otras fuentes.
LOS AMANUENSES Y LA ESCRITURA
La invención de la escritura hacia el antiguo periodo del 3000 a. C. determina el comienzo de la historia egipcia más que cualquier otro cambio. De igual modo, la posibilidad de leer y escribir diferencia a las culturas principales del Próximo Oriente de las culturas contemporáneas, abriendo nuevas posibilidades en la organización social, así como en la transmisión, y a veces en la crítica, del conjunto, cada vez mayor, del conocimiento recibido. Sólo que la escritura era compleja, y la capacidad de leer y escribir quedaba limitada a una exigua minoría. No parece que existiera en Egipto una clase noble ilustrada, formando un grupo aparte, como el que formaría después la aristocracia terrateniente. Todas las gentes de clase superior hacían la carrera del amanuense como funcionarios, jefes del ejército o sacerdotes; también los faraones sabían leer y escribir. Entre los títulos administrativos, los más altos no aluden a la escritura; pero sabemos por las representaciones que tales personajes sabían escribir; habían superado el nivel de conocimientos en que la escritura era la ocupación principal, pero no la habían dejado al margen. En todas las esferas, el saber escribir constituyó la base de la organización oficial.
Es probable que los primeros conocimientos los adquiriesen antes de ocupar un puesto de trabajo. En Deir el Medina, la única escuela de la que poseemos testimonios, la instrucción inicial parece haber consistido en copiar pasajes de un texto jeroglífico cursivo, llamado el «Libro de Kemyts. Después, el amanuense pasaba a las obras clásicas de la literatura y, tras haber sido promovido a un empleo, se iniciaba en los diversos géneros literarios de la época, como modelos de cartas, como así también de composiciones satíricas, poemas y panegíricos, que debieron ser los ejercicios cotidianos propuestos por los maestros. Se ha conservado un número sorprendente de tales prácticas, lo cual sugiere que quizá se depositaban en las tumbas de sus propietarios. Dos fueron las características más notables de ese adiestramiento. Primero, que se hacía principalmente en escritura cursiva, la forma más común desde los inicios. Es probable que se necesitase una mayor instrucción para alcanzar una cierta habilidad en la escritura jeroglífica monumental que, por consiguiente, muy pocos entendían; en el Periodo tardío ambas formas se diferenciaron netamente. En segundo lugar, aunque los egipcios descompusieron su lengua en un silabario y tuvieron un orden «alfabético, en el que a veces se componían listas, el aprendizaje se hacía copiando sentencias o palabras, y no empezando por los signos aislados. La escritura se percibía en grupos de signos y hubo escaso interés por el análisis minucioso de lo escrito.
Además de su empleo en la administración, en las cartas, etc., la escritura cursiva se utilizó para otros temas no esenciales, el más importante de los cuales, desde nuestro punto de vista, fue el de la transmisión de las obras literarias. Esos textos nos han llegado de las escuelas y de otras fuentes. Incluyen la ficción narrativa, la instrucción y los textos filosóficos, el culto y los himnos religiosos, la poesía amorosa, las inscripciones reales y los textos de índole varia utilizados en un segundo momento como literatura, y dentro de diferentes géneros que nosotros no llamaríamos literarios: textos médicos y matemáticos, rituales y algunos libros de muertos. El centro principal de producción fue la acasa de la vida, el scriplorium anejo a los templos, en el que evidentemente se hacían copias de toda la gama de escritos tradicionales, y no sólo de lo que entendemos por o literatura». La tradición se mantuvo casi sin interrupciones hasta el siglo III d. C., aunque fueron pocos los textos que sobrevivieron a la transición de la escritura jeroglífica a la demótica o popular. Algunas obras literarias se hicieron familiares entre la gente, y a ellas se alude en textos posteriores dando lugar a una cultura literaria común a escritores y a lectores.