Tell Nabasha

En el nordeste del delta, un amplio montículo de aproximadamente 1,5 km de diámetro indica el lugar de la antigua ciudad egipcia de Imet. Durante el Imperio Nuevo fue la capital del distrito, que más tarde se dividió en los nomos XVIII (capital Bubastis) y XIX (capital Tanis) del Bajo Egipto. Los nombres modernos de la localidad son Tell Nabasha, Tell Farun o Tell Bedawi. Los contornos del recinto de ladrillo que encierra el templo de la diosa Wadjit mniden aproximadamente 215x205metros y todavía hoy son visibles. El recinto contenía originariamente al menos dos templos. El mayor (aproximadamente 65×30 metros), y más al este, fue construido probablemente bajo los ramésidas, ya que están atestiguados los nombres de Ramsés II y otros. Aunque han sido descubiertas unas esfinges del Imperio Medio usurpadas por faraones posteriores, es probable que fueran llevadas de otro lugar. El templo menor (aproximadamente de 30 x 15 metros), situado en el ángulo nororiental del templo primitivo y con su eje longitudinal orientado hacia el norte, lo atribuyen los depósitos de fundación al faraón Amasis. También han aparecido en este yacimiento algunos monumentos del Imperio Medio que fueron utilizados en construcciones posteriores. Al sudeste del recinto del templo se han localizado restos de una ciudad del Período grecorromano; en el llano, más hacia el este, ha aparecido un cementerio en su mayor parte del Período tardío.

San el-Hagar

Situada al nordeste del delta del Nilo, la antigua Djanet (en griego Tanis, y actualmente San el-Hagar) fue la residencia y el lugar de enterramiento de los faraones de las dinastías XXI y XXII. En el Período tardío llegó a ser la capital del nomo XIX del Bajo Egipto. En el estado actual de nuestros conocimientos arqueológicos del delta, se trata muy probablemente del yacimiento antiguo más impresionante y de uno de los más extensos. Los problemas con que tropezamos al pretender interpretar los monumentos de Tanis con vistas a una exposición de su historia resumen de alguna manera las dificultades anejas a todos los yacimientos del delta. Los excavadores más ilustres de San el-Hagar fueron Mariette en la segunda mitad del siglo pasado, W. M. Flinders Petrie (1883-86) y P. Montet (1929-1951).

La característica más notable de San el-Hagar es un vasto recinto rectangular de ladrillo, que mide aproximadamente 430×370 metros. Los muros de circunvalación alcanzaron el asombroso espesor de unos 15 metros, siendo su probable altura de unos 10 metros. Dentro de ese recinto hay otra muralla interior con algunos ladrillos que la datan de tiempos de Psusennes I y que contiene el gran templo de Amón. Actualmente, el templo es una masa de bloques inscritos y decorados, columnas, obeliscos y estatuas de distintas épocas, llevando algunos los nombres de soberanos de los Imperios Antiguo y Medio (Khufu, Khefrén, Teti, Pepi I y II,Senwosret I). Pese a ello, la mayor parte de los monumentos con inscripciones están relacionados con Ramsés II, lo cual ha inducido a pensar a P. Montet el máximo experto en los monumentos de Tanis que éste fue el emplazamiento de la antigua Pi-Rameses, la capital ramésida del delta. Sin embargo, ninguna de las construcciones excavadas hasta hora puede atribuirse con certeza absoluta a una fecha anterior al reinado de Psusennes I de la XXI dinastía; la conclusión ineludible es, por tanto, que todos los monumentos ramésidas y los anteriores fueron llevados allí desde otros lugares. Algunos volvieron a utilizarse como material de construcción (práctica egipcia casi universal, y en el delta los monumentos de piedra recorrieron a menudo considerables distancias), mientras que otros se emplearon como adornos de los templos recién levantados. El nombre de Psusennes I está suficientemente atestiguado por los textos de los cimientos del santuario, en la parte más oriental del gran templo. El faraón Siamun, unos años posterior, construyó también en la misma zona, tal vez agregando un pilón y un patio (el segundo viniendo de fuera), en tanto que Osorkón III (asimismo conocido por los textos de los cimientos) de la XXII dinastía completó el plano del templo agregando otro pilón y un patio (el primero desde el exterior). Finalmente, Shoshenq III levantó una puerta en el muro del recinto, a través de la cual se alcanza el pilón primero. El único nombre posterior relacionado de una manera exacta con el gran templo de San el-Hagar es el de Nectanebo I, que con toda probabilidad llevó a cabo alguna obra de restauración en el lugar.

Además del gran templo hubo otras estructuras menores dentro deI recinto interior. Los bloques de varias de esas construcciones, en especial un templo y una capilla del festival sed de Shoshenq V y un templo de Psammético I, fueron reutilizados más tarde cuando Nectanebo I construyó muy cerca un lago sagrado y un templo de Khons Neferhotep. Fuera del recinto, y próxima al ingreso del gran templo, se levantó una capilla de Ptolomeo II Filadelfo.

Los faraones que construyeron entre los muros del recinto interior y del exterior fueron Osorkón III («el Templo del Este») y Nectanebo II con PtolomeoII Filadelfo (templo de Horus). Fuera del recinto exterior, y junto a su ángulo suroccidental, hubo otro recinto llamado de Anta (Mut), cuya construcción se debió principalmente a Siamun y Apries, y que fue reconstruido por Ptolomeo IV Filopátor.

En 1939, P. Montet descubrió un grupo de tumbas reales de las dinastías XXI y XXII dentro del recinto interior y cerca del ángulo suroeste del gran templo. La costumbre de construir tumbas dentro de los recintos de los templos estuvo dictada por las condiciones de inestabilidad del país. En total fueron seis las tumbas halladas en San el-Hagar, pertenecientes a Psusennes I, Amenemope, Osorkón III, Shoshenq III y otras dos sepulturas anónimas. Es probable que no tuvieran ninguna superestructura, o al menos ésta no se ha encontrado. Las partes subterráneas constan en la mayor parte de los casos de varias estancias; fueron construidas con piedra caliza (muchos de los bloques eran materiales de obras anteriores, que volvieron a utilizarse), granito o adobe y fueron introducidos a través de un pozo. Los muros de las tumbas de Psusennes I, Osorkón III y Shoshenq III fueron decorados con relieves e inscripciones. Algunas de las tumbas contenían varios enterramientos, con sarcófagos a menudo de granito que habían sido sustraídos de otros lugares. Fueron hallados dos enterramientos faraónicos adicionales: el sarcófago utilizado por Takelot II fue descubierto en una de las estancias de la tumba de Osorkón III, mientras que el ataúd de Shosheng II con una cabeza de halcón en plata fue colocado en la tumba de Psusennes I. El sarcófago y el ataúd de Amenemope aparecieron en la tumba de Psusennes I. Los hallazgos más espectaculares fueron ataúdes de plata, máscaras de momias en oro y joyas, entre las que se encontraban pectorales, brazaletes y collares. Exceptuada la tumba de Tutankamón de la XVIII dinastía, son las tumbas de San el-Hagar las únicas que se han encontrado esencialmente intactas.

 

memoryOfAges

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