Tell el-Farain

Tell el-Farain (o el Monte de los Faraones-), en el nomo VI del Bajo Egipto, es el lugar de Buto (del antiguo nombre egipcio Per-Wadjit, el -dominio de Wadjit», en copto Pouto). Se creyó que la ciudad estaba formada por dos partes, Pe y Dep, y que era la patria de la diosa cobra Wadjit, la divinidad tutelar del Bajo Egipto. En ese aspecto tuvo su paralelismo con Nekheb el-Kab y Nekhem Kom el-Ahmar del Alto Egipto y con la diosa buitre Nekhbet. «Las almas de Pe», figuras con cabeza de halcón, enlazaban con Buto, y puede haber representado a los primitivos gobernantes locales de la zona («reyes del Bajo Egipto»). El yacimiento de Tell el-Farain está formado por tres montículos, dos con los restos de la ciudad y el tercero con el recinto de un templo. Ello corresponde a la esperada distribución de Buto; pero los resultados de las excavaciones llevadas a cabo hasta el momento no sugieren que las dimensiones de la ciudad pudieran medirse por su importancia ideológica a través de la historia egipcia. Al margen de un sello cilíndrico de las primeras dinastías, hay algunos objetos del omnipresente Ramsés II y una estela de donación del año 38 de Shosenq V; el resto son piezas del Período tardío de escasa relevancia. 

Tell Atrib

Tell Atrib, al norte de la ciudad de Benha, en la margen de-recha del ramal de Damietta del Nilo debe su nombre del antiguo egipto Hut-hery-ib (o Hut-ta-hery-ibt), lugar llamado Athrebi en copto y Athribis en griego. Fue la capital del nomo X del Bajo Egipto, y el nombre de Kem-wer («El Gran Negro», es decir, el toro) podría aplicarse por igual al dios autóctono, al nomo y a su capital. En el Periodo dinástico, la deidad local más prominente fue el dios cocodrilo (o halcón) Khentekhtai. Los textos egipcios muestran que la historia de Tell Atrib se remonta por lo menos hasta la IV dinastía; pero los restos del templo más antiguo de los hallados pertenecen, por los depósitos de fundación, al reinado de Amasis. También ha sido localizada una ciudad con templos y necrópolis del Período grecorromano. La topografía de Tell Atrib, todavía poco excavada, presenta dificultades. Algunos monumentos aislados de distintas épocas o nos son conocidos por TellAtrib o han sido atribuidos al lugar en base a sus inscripciones, aunque ninguno es anterior a la XX dinastía. Como en todos los yacimientos del delta, es necesaria la prudencia cuando se trata de objetos que han podido ser llevados de otros lugares, reutilizándolos allí. Muchos monumentos han sido hallados por los sabbakhin, cuyas actividades afectaron seriamente el yacimiento: en 1924 descubrieron un gran alijo de plata (con un peso aproximado de 50 kg) formado por lingotes, amuletos, anillos, pendientes, etc., pertenecientes a las dinastías XXV-XXX. Otros monumentos han sido descubiertos casualmente por campesinos o trabajadores, por ejemplo, las tumbas de la reina Takhut (esposa de Psammético II), de una mujer llamada Tadubaste y de Pefteuawyamun Tjaiemhorimu del Período tardío, todas ellas en la parte norte del tell o montículo.

Tell el-Muqdam

Algunos de los montículos de tierra más extensos, creados por el hombre en el delta egipcio, se hallan en la orilla derecha del ramal Damietta del Nilo, a unos 10 km al sudeste de Mit Ghamr, en Tell el-Muqdam. Es el lugar donde se hallaba la antigua Leontópolis, una ciudad importante del nomo XI del Bajo Egipto y capital del mismo durante el Período ptolomaico. Hay indicios de que Tell el-Muqdam fue la sede de una línea de faraones de la XXIII dinastía, y tal vez su lugar de enterramiento; pero hasta ahora sólo se ha encontrado la tumba de la reina Kamama, madre de Osorkón IV. El templo del dios león local Mithos (Miysis en griego), situado en la parte oriental de las ruinas, corrió la misma suerte que muchas otras construcciones similares del delta: la mayor parte de sus bloques de piedra fueron retirados de allí para emplearlos en otras construcciones con lo cual hasta la fecha misma de la estructura resulta incierta. Otro tell de las cercanías, Mit Yaish, ha proporcionado materiales de la XXIII dinastía (una estela de Osorkón III) y del Período ptolomaico. Algunos monumentos (sobre todo estatuas) de épocas anteriores fueron usurpados, según se ha descubierto, por soberanos posteriores y probablemente retirados de sus lugares de origen. En Tell el-Muqdam esto nos consta fehacientemente por lo que respecta a la estatua del faraón Nehesi, perteneciente a las dinastías XIV o XIII, que Merneptah usurpó; y posiblemente pueda aplicarse a otras, sobre todo a algunas de Senwosret III. El número de monumentos aparecidos en las excavaciones controladas es es-caso; pero la procedencia originaria de otros (a partir del reinado de Ramsés II o aun antes) puede establecerse por sus inscripciones y otros indicios. Muchos objetos, en particular estatuillas de leones en bronce y en otros materiales, que se conservaban en la colección privada de D. M. Fouquet y que se dispersaron en 1922, procedían precisamente de Tell el-Muqdam.

memoryOfAges

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