El faraón y la historia 

En la visión oficial, la sociedad estaba formada por los dioses, el faraón y la humanidad. Sólo que esa humanidad está ausente de la mayor parte de los recuerdos pictóricos oficiales, que representan la historia y la religión como una interacción de los dioses y el faraón. Ello se debe en parte a una serie de reglas que rigen la compatibilidad de los diferentes tipos de figura en la representación y el contexto en que pueden darse. En las primeras épocas, esas reglas no permitían que un individuo particular y un dios fueran representados conjuntamente y jamás toleraban que el pueblo llano compareciera en los templos. Pero es que, además, el faraón actuaba como un mediador y en ciertos aspectos, el único entre dios y los hombres. Representaba al hombre ante los dioses y a los dioses ante la humanidad. Era también el ejemplar viviente del dios creador sobre la tierra idea que viene definida con una terminología de gran riqueza y complejidad y reencarnaba el papel creador de dios poniendo orden en medio del caos. La historia era un ritual en el cosmos, uno de cuyos temas principales era esa reencarnación. El faraón era el responsable del bienestar de su pueblo, asumiendo sus preocupaciones como el «buen pastor, del Antiguo Testamento, una fórmula conocida también en Egipto. Los faraones buscaban asimismo realzar su status ante el pueblo, identificándose con los dioses o, en ciertos casos, identificándose con ellos y así, hasta podían aparecer en su porte normal haciendo ofrendas a sus alter ego, como consta por lo que respecta a los faraones Amenofis III y Ramsés II. Finalmente, los reyes podían ser deificados después de su muerte, más según el modelo de individuos particulares divinizados que como si se tratase de verdaderos dioses. Así, el faraón no poseía el simple status de dios o de hombre. En virtud de su oficio, era un ser aparte y su papel difería de acuerdo con el contexto en que actuaba.

el-Lahun

La pirámide de el-Lahun, a unos 3 km al norte de la ciudad moderna de ese nombre, fue levantada por Senwosret II. Se encuentra al lado derecho de la abertura por la que el Bar Yusuf penetra en El Fayum, frente a Kom Medinet Ghurab, y domina la zona a la que dedicaron gran atención los faraones de la XII dinastía. Sus constructores aprovecharon un montículo rocoso natural para asentar la pirámide y emplea-ron el método de construcción-núcleo, bien establecido ya en el Imperio Medio. Consistía ese método en unos muros de piedra que partían del centro a modo de radios y en unas cámaras de adobes con que se rellenaba el espacio entre las nervaduras de piedra. El revestimiento exterior de piedra producía un efecto comparable al de las pirámides construidas totalmente en piedra; sólo que cuando eI revestimiento desaparece, la estructura se reduce a poco más de un montón de tierra. La entrada al interior de la pirámide se hacía a través de dos pozos próximos a la cara sur; lo cual era muy poco usual (normalmente la entrada se hallaba en la cara norte) y planteó notables problemas al excavador, W. M. Flinders Petrie. Al sur de la pirámide, en el pozo tumba de la princesa Siththoriunet, se encontraron joyas preciosas del Imperio Medio, equiparables a las halladas en Dahshur.

En las proximidades de la mentada pirámide hay mastabas y sepulturas que pertenecen a casi todos los períodos de la historia egipcia.

El templo del valle queda aproximadamente a 1 km al este, cerca de la línea de las tierras de cultivo. Contiguo al mismo está el asentamiento amurallado de el-Lahun (conocido también como Kahun), excavada por Petrie. La mayor parte de la ciudad fue planificada y construida al mismo tiempo, con calles y casas dispuestas en perfectas hileras geométricas. Cabe distinguir al menos tres barrios de la ciudad, separados por muros: 

1) la «acrópolis», tal vez proyectada para el propio faraón; 

2) el barrio oriental, con grandes mansiones (aproximadamente de 40 por 60 m), centrado en torno a un patio y consistente en 70 u 80 habitaciones; 

3) el barrio occidental de pequeñas viviendas uniformes (poco más o menos de 10 por 10 m) que pueden tener de cuatro a doce habitaciones. La ciudad albergaba a sacerdotes y funcionarios relacionados con la pirámide; aunque su datación es única, puede haber sido uno de los numerosos complejos que fueron construidos cerca de la pirámide. La ciudad es famosa por los centenares de papiros hieráticos («Papiros Kahun») que han sido encontrados allí. En ellos se hallan textos de distinta índole, como literarios, matemáticos, médicos y veterinarios, y existen también documentos legales y relativos al templo, informes, cartas, etc.

Un aspecto de la vida religiosa popular y oficial, que impresionó a los forasteros antiguos, fue el culto de los animales. Siempre hubo animales a los que se consideraba consagrados a unos dioses particulares, o que posiblemente eran adorados por sí mismos como dioses, siendo enterrados con un ceremonial preciso. En el Periodo tardío tales prácticas proliferaron enormemente. La especie asociada a la divinidad principal de una zona a menudo era tenida allí como sagrada, siendo momificados y enterrados o bien un solo ejemplar o bien todos los miembros de la misma. Pagar el enterramiento de un animal era una «buena obra. En Menfis, cuya población era ciertamente muy heterogénea, se enterraba a varias especies. El más famoso de los animales fue el toro Apis, consagrado a Ptah, que estaba enterrado en una catacumba (el Serapeum) y su madre en otra, mientras que existen testimonios de enterramientos en cantidades variables de ibis, perros o chacales, gatos, mandriles, icneumones y carneros. Otras especies, que incluyen distintos tipos de peces, serpientes y cocodrilos, las conocemos por testimonios de otros puntos del país. Toda una ciudad surgió en el desierto, al norte de Saqqara, para proveer a esas necesidades, y se criaban ibis a escala casi industrial, destinados quizá a un sacrificio precoz. Tales prácticas, cuyo preciso sentido todavía se nos escapa, fueron comunes a todas Las clases sociales. Su carácter público y la decadencia simultanea de las tumbas privadas tal vez haya que relacionarios con un debilitamiento de la creencia en el más allá.

memoryOfAges

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