El complejo piramidal de Khefrén

Hijo y sucesor de Khufu, el faraón Radjedef empezó a construir su propia pirámide en Abu Rawash, al norte de Gizeh; pero el faraón inmediato, Khefrén, hijo asimismo de Khufu, levantó su complejo funerario al lado del de su padre. Aunque proyectada a escala más modesta, un ligero aumento de la inclinación de las caras de la pirámide produce el efecto de una estructura equiparable en magnitud a la Gran Pirámide. La pirámide de Khefrén (habitualmente conocida como la «Segunda Pirámide») conserva cerca del vértice parte de su ligero revestimiento originario, tal vez debido a un cambio en el método para colocar los bloques. El templo del valle, dentro del complejo de Khefrén y cercano a la Gran Esfinge, es una construcción de magnífico diseño con una sobriedad que, faltando casi por completo la decoración, radica en el efecto que produce el revestimiento de granito pulido de las paredes de sus estancias y de sus suelos de calcita. En una de las estancias hay un hoyo conteniendo una serie de esculturas de Khefrén en diorita de tonalidades grises, depositadas allí en época posterior, y entre las cuales se cuenta la estatua egipcia probablemente más famosa, que muestra al faraón sentado con un halcón posado en el respaldo del trono.

El complejo piramidal de Menkaure (Mikerinos)

El complejo piramidal de Menkaure, otro faraón de la IV dinastía, aparece un tanto empequeñecido por las otras dos construcciones de Gizeh. Aunque terminado a toda prisa con adobes, su templo del valle presentaba una soberbia colección de estatuas reales. Algunas formaban triadas (grupos de tres figuras) y presentaban al faraón acompañado por la diosa menfita Hathor y por distintas personificaciones de los nomos o provincias de Egipto. En él se encontraba también una doble estatua erguida del soberano con una de sus esposas; la primera de este tipo en la escultura egipcia. El sarcófago de basalto, hallado en la cámara sepulcral, se perdió desgraciadamente en el mar cuando era trasportado a Inglaterra, con lo que no pudo verificarse su fecha; pero restos de un sarcófago de madera, que pretendía ser el de Menkaure, fueron ciertamente depositados en la pirámide unos mil ochocientos años más tarde. Una inscripción descubierta en 1968 sobre los restos del revestimiento cercano a la entrada de la pirámide, probablemente se refiere a ese antiguo y notable esfuerzo de restauración.

Dahshur

El campo piramidal de Dahshur constituye la extensión más meridional de la necrópolis menfita. El lugar tiene una longitud aproximada de 3,5 km, y la pirámide conocida con los distintos nombres de «inclinada», «desmochada», «romboidal» o «falsa», la única de esa factura en Egipto, por lo que constituye la nota más destacada en el horizonte de Dahshur. Por lo que respecta a las tumbas reales, el cambio de la III dinastía a la IV se caracteriza por la transición de la pirámide escalonada a la pirámide propiamente dicha. Ese paso radical se inició y completó durante los reinados del último faraón de la III dinastía, Huni, y del primero de la nueva dinastía, Snofru. Las pirámides en las que puede observarse el proceso se encuentran en Maidum y en Dahshur. La pirámide meridional de Dahshur fue la primera que se planificó desde sus cimientos como una verdadera pirámide. Este cambio de diseño se debió probablemente a fallos estructurales, que pudieron aparecer en la propia obra o en la construcción coetánea de Maidum. La Pirámide Inclinada es la única que tiene dos entradas diferentes: una entrada en su cara norte y otra en la fachada occidental. 

Amplias zonas de la pirámide han conservado su revestimiento original liso. Al sur de la pirámide se encuentra la habitual pirámide ritual subsidiaria. Al parecer Snofru no se contentó con una pirámide en Dahshur, sino que se erigió otra, la denominada «Pirámide Roja» o «Rosa» (por el color de la caliza rojiza que se empleó en su construcción), a unos 2 km más al norte. No ha podido establecerse la razón de este hecho, pero el que la inclinación de las caras de la pirámide posterior fuera ya desde el comienzo la misma que la observada en la parte alta de la Pirámide Inclinada, puede ser un dato significativo. Las dimensiones de la base de esta pirámide (220 x 220 m) únicamente llegan a ser superadas por la gran pirámide de Khufu o Keops, en Gizeh. 

Las restantes pirámides de Dahshur, a cierta distancia unas de otras y sin formar un grupo, son estructuras meno-res de la XII dinastía, y en concreto de los faraones Amenemhet II (la denominada «Pirámide Blanca»), Senwosret III y Amenemhet III (la «Pirámide Negra»). Las dos últimas de ladrillo. Cerca de la pirámide de Senwosret III se hizo un descubrimiento importante de al menos seis barcos de madera, que puede equipararse en importancia al hallazgo de un barco desmantelado de Khufu en Gizeh. No lejos de la pirámide de Amenemhet III se encuentra la tumba de un faraón efímero, llamado Awibre Hor, y una pequeña estructura piramidal de Amenyqenau, ambos de la XIII dinastía. Siguiendo el modelo habitual, las pirámides están acompañadas por tumbas de otros miembros de la familia real, de funcionarios y sacerdotes. Cerca de las pirámides de Amenemhet II y de Senwosret III, pero todavía dentro de los muros del recinto piramidal, se hallan las mastabas de princesas (Iti, Khnemt, Itiwert y Sitmerhut, todas ellas hijas de Amenemhet II; las de Ment y Sentsenebtisi, hijas de Senwosret III) y de reinas. Esas tumbas contenían algunos ejemplares magníficos de joyeria pertenecientes al Imperio Medio (brazaletes, pectorales, collares, gargantillas, etc.), que ahora se encuentran en el Museo de El Cairo. Entre los arqueólogos que excavaron en Dahshur figuran dos nombres preeminentes: J. de Morgan, al que debemos nuestro conocimiento de las pirámides y tumbas del Imperio Medio (1894-95), y Ahmed Fakhry, que exploró la Pirámide Inclinada (1951-55). En los últimos años ha vuelto a hacerse cargo de las excavaciones en Dahshur el Instituto Arqueológico Alemán.

 

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