Maidum

La perspectiva inconfundible de Maidum muestra una estructura en forma de torre gigantesca, que se yergue sobre una colina formada por rocalla. Quedan restos de la primera pirámide propiamente dicha que se intentó construir en Egipto, junto con el primer complejo piramidal que conocemos en todo su desarrollo (junto con la «Pirámide Inclinada» de Dahshur). El monumento se inició como una pirámide de siete escalones, pero posteriormente se introdujeron cambios para convertirla en una estructura de ocho escalones, para terminar, rellenándolos y dándoles un revestimiento que convirtieron la estructura en una pirámide propiamente dicha. El faraón, para el que en principio se levantó la pirámide, fue probablemente Huni, último soberano de la III dinastía; pero los grafitos existentes desde el Imperio Nuevo nos dicen que los propios egipcios la relacionaron más tarde con el sucesor de Huni, Snofru, que bien pudo ser el responsable de su terminación. Sin embargo, el revestimiento liso de los muros, diseñados originariamente para presentar la cara externa de la pirámide escalonada (algunos pueden verse todavía en la estructura), no proporcionaron suficiente apoyo para el relleno posterior. Por el contrario, la envoltura exterior no se aguantó sobre cimientos sólidos y el método empleado para colocar los bloques no estuvo bien escogido. A resultas de esos fallos en la construcción, las bases de los cuatro contrafuertes exteriores cedieron y los muros se deslizaron y acabaron por desplomarse, dando a la torre el aspecto que ahora tiene. Al margen de algún descubrimiento inesperado, de pruebas textuales o pictóricas en algún otro lugar, sólo las futuras excavaciones en la proximidad inmediata de la pirámide podrán proporcionar una solución satisfactoria a este problema. Las mejor conocidas son las mastabas gemelas de Rehotpe y su mujer Nofret, y de Neferma’at y su esposa Itet. Aunque el yacimiento no ha sido explorado sistemáticamente, varios han sido los excavadores que han trabajado en él, habiendo sido los más notables A. Mariette, W. M. Flinders Petrie y Alan Rowe.
el-Lisht
A comienzos de su reinado, el faraón Amenemhet I, de la XII dinastía, trasladó la capital administrativa de Egipto y la residencia real de Tebas a Itjtawy, una ciudad amurallada de reciente fundación y sita en algún punto entre El Fayum y Menfis. Por paradójico que pueda parecer, nada se ha encontrado hasta ahora de la ciudad propiamente dicha y sigue siendo desconocida su situación exacta. Nos consta, sin embargo, que el campo piramidal de el-Lisht fue su necrópolis principal, con lo que Itjtawy probablemente se extendía en la zona de cultivo al este de la misma. La ciudad conservó su importancia durante al menos trescientos años, hasta que cedió ante el centro hykso de Avaris, al nordeste, y la ciudad de Tebas durante el II Período intermedio. Las características principales de el-Lisht son las dos pirámides desmoronadas de Amenemhet I y de su hijo Senwosret I, a la distancia de kilómetro y medio, pirámides que están rodeadas por otras menores y por mastabas de miembros de la familia real y de funcionarios, así como por cementerios de sepulturas corrientes. La proximidad de la necrópolis menfita proporcionó al faraón Amenemhet I una fuente de material de construcción convenientemente preparado; resultado de todo ello es que en el interior de las pirámides los arqueólogos han encontrado numerosos bloques decorados que originariamente habían pertenecido a templos reales anteriores. La más interesante de las mastabas que se remontan a la XII dinastía, y cercanas a la pirámide septentrional de Amenemhet I, son las que pertenecieron al visir Inyotefoqer, al mayordomo jefe Nakht, al superintendente de los funcionarios de los sellos Rehuerdjersen y a la señora de la casa Senebtisy; mientras que cerca de la pirámide meridional de Senwosret I se encuentran las tumbas del sumo sacerdote de Heliópolis, Imhotep, del mayordomo Sehetepibreankh, la del sumo sacerdote de Menfis, Senwosretankh, y otras. Los monumentos de el List han sido explorados por las expediciones científicas del Institut Français d’Archéologie Orientale (1894-95) y del Metropolitan Museum of Art, de Nueva York (1906-34).
El Fayum
Aunque habitualmente se describe como un oasis, El Fayum está conectado con el valle del Nilo por un brazo fluvial conocido como Bahr YYusuf (en árabe: «El río de José»). El Fayum (en antiguo egipcio Sheresy, «el lago meridional, más tarde subdividido en Sheresy. y Merwer, «el gran lago», en griego Moeris) es una extensa depresión extraordinariamente fértil, de unos 65 km de este a oeste, y con un lago en su parte noroccidental (el moderno Birket Qarun, y el lago Moeris de los escritores clásicos). Actualmente el lago sólo ocupa una quinta parte de El Fayum y está a unos 44 m bajo el nivel del mar; pero en el pasado era mucho mayor, con un gran contenido de especies salvajes y en sus orillas había una exuberante vegetación. El nombre Fayum deriva del nombre copto del lago, Peiom. Dos períodos de la historia egipcia fueron de gran significación para la zona. Cuando durante la XII dinastía la capital de Egipto se trasladó a el-Lisht, se tomaron medidas para incrementar la importancia económica del cercano Fayum, probablemente reduciendo el caudal de agua que entraba en el lago y ganando terreno. La mayor parte de los templos y asentamientos descubiertos hasta ahora pertenecen al Período grecorromano, cuando la zona volvió a convertirse una vez más en el centro de la atención real. El lago fue reducido artificialmente para disponer de mayor cantidad de terreno cultivable, mientras que Ptolomeo II Filadelfo introducía nuevos colonos en la región, los cuales eran principalmente veteranos greco macedonios. Millares de papiros egipcios (en escritura demótica) y griegos han salido a luz en los asentamientos urbanos de El Fayum correspondientes a ese período.