La época de Isabel es “de oro”

A un católico, le parecen preferibles, de un modo inevitable, aquellos períodos en los cuales se quemaba a los protestantes. Semejante historia tiene que restringir, irremediablemente, su propio campo. La prehistoria no puede encontrar sitio en él, porque, como la prehistoria es faltante de testimonio escrito, nunca puede rescatar los nombres de sus personajes, ni tampoco analizar los detalles de sus vidas privadas. Incluso, sólo raras veces pueden darse los nombres de los pueblos cuya trayectoria tratan de reconstruir los prehistoriadores. Marx insistió en la importancia primaria que tienen las condiciones económicas, las fuerzas sociales de producción y las aplicaciones de la ciencia, como factores en el cambio social. Su concepción realista de la historia viene ganando aceptación en círculos académicos muy alejados de las pasiones de partido que encienden otros aspectos del marxismo. Para el público en general, lo mismo que para los investigadores, se viene tendiendo a convertir la historia en historia cultural, con gran disgusto de fascistas como el Dr. Frick.

Este tipo de historia puede eslabonarse, naturalmente, con lo que se llama prehistoria. El arqueólogo colecta, clasifica y compara los utensilios y las armas de nuestros precursores, examina las casas que edificaron, los campos que cultivaron y los alimentos que comieron o, más bien, que arrojaron. Tales son las herramientas e instrumentos de producción característicos de sus sistemas económicos, que no se encuentran descritos en ningún documento escrito. Al igual que las máquinas o las construcciones modernas, estas reliquias y monumentos antiguos son aplicaciones deI conocimiento contemporáneo o de la ciencia existente cuando fueron hechos. En un bar.co mercante, los resultados de la geología (petróleo, metales), la botánica (madera), la química (aleaciones, petróleo refinado), y la física (equipo eléctrico, motores, etc.), se encuentran combinados y aplicados. Esto es igualmente cierto para la canoa o piragua construida por el hombre de la edad de piedra, valiéndose de un simple tronco de árbol. Además, la embarcación y las herramientas empleadas en su construcción, simbolizan todo un sistema económico y social. Su construcción implica la cooperación de grandes grupos de trabajadores, especializados en distintos oficios, que deben actuar conjuntamente, de acuerdo con un plan común y bajo una dirección centralizada. Además de esto, ninguno de dichos trabajadores producirá sus propios alimentos, cazando, pescando o cultivando la tierra. La canoa, antecesora en línea directa de nuestro barco mercante, también implica una economía y una organización social, pero muy diferentes y mucho más simples. La única herramienta requerida es una azuela de piedra, la cual pudo haber sido hecha por el trabajador en su hogar, de algún guijarro del arroyo más cercano. La madera para la embarcación procede de un árbol local. Para derribar el árbol, desbastarlo y empujar la embarcación hasta el agua, pudo haberse necesitado la cooperación de varios trabajadores. Pero el número requerido, habrá sido bastante corto, sin exceder los límites de un grupo familiar. Finalmente, la canoa puede ser hecha perfectamente bien por pescadores o agricultores, en los intervalos que les deja su ocupación principal de procurarse los alimentos para sí mismos y para sus hijos. No presupone materias alimenticias importadas, ni un excedente comunal acumulado, sino que es el símbolo de una economía de comunidades o familias autosuficientes. Tal economía puede encontrarse operante, en la actualidad, entre las tribus bárbaras. Los arqueólogos pueden definir un período en el cual era, al parecer, la única economía, la única organización de la producción vigente sobre toda la superficie terrestre. De esta manera, la historia, ampliada hacia el pasado por la prehistoria, puede comparar los sistemas de producción más extendidos, en puntos muy separados dentro del gran intervalo de tiempo que explora.

La arqueología puede observar cambios en el sistema económico y adelantos en los medios de producción, presentándolos en una sucesión cronológica. Las divisiones arqueológicas del período prehistórico en edades de piedra, de bronce y de hierro, no son del todo arbitrarias. Se basan en los materiales utilizados para fabricar los utensilios cortantes, particularmente las hachas, ya que tales utensilios se encuentran entre los más importantes instrumentos de producción. La historia realista insiste en la significación que tienen para modelar y determinar el sistema social y la organización económica. Al menos, de la edad de piedra, es el producto doméstico que podía ser fabricado y utilizado por cualquiera, dentro de un grupo autosuficiente de cazadores o agricultores. No implica especialización del trabajo, ni comercio fuera del grupo. La fundición del bronce es un proceso muy complicado para ser ejecutado por cualquier persona, en los intervalos que le deja el cultivo o la captura de sus alimentos, o el cuida.do de sus hijos. Es un trabajo que deben ejecutar especialistas, y éstos necesitan contar para la satisfacción de sus necesidades elementales, como es la de alimentarse, de un excedente producido por otros especialistas. A más de esto, el cobre y el estaño de que se compone el hacha de bronce, son relativamente raros y muy pocas veces se encuentran juntos.

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