Las clases privilegiadas

La sociedad del antiguo Egipto tenía una estructura jerárquica muy rígida. En la cúspide estaba el faraón, y a continuación los grupos privilegiados, principalmente sacerdotes y nobleza, que poseían grandes extensiones de tierras. Los nobles administraban el país en nombre del faraón, y se encargaban de la ejecución de las obras públicas, el mantenimiento de los canales de riego, la distribución de las cosechas y el cobro de los impuestos. Los sacerdotes se encargaban del culto a las divinidades y de la administración de los templos. Además, eran consejeros del faraón, ejercían la justicia y poseían conocimientos científicos. Eran, por tanto, muy importantes y respetados en la sociedad.
El faraón, dios y rey
Originariamente, la palabra “faraón” significaba palacio y se utilizaba como un título honorífico del rey, pero posteriormente pasó a ser un sinónimo de soberano. El faraón era el símbolo de la unidad del país y tenía un poder absoluto, pues era el amo de todas las tierras y personas de Egipto. Su poder se basaba en el control y la dirección de las obras de canalización e irrigación de los campos y en el monopolio del comercio exterior. Incluso se lo consideraba un dios viviente, reencarnación de Horus, el hijo de los dioses Osiris e Isis. Tras su muerte, el faraón se convertía en Osiris, se unía a Ra, dios del Sol, y navegaba por el firmamento en su embarcación celestial. Más que respeto, al faraón se le adoraba. Si su primera esposa no tenía descendientes, el trono era para el hijo de alguna de las otras esposas de su harén. Era una sociedad poligámica, pero solo para los hombres. Si el reino tenía heredero. Entonces el próximo faraón comenzaba una nueva dinastía.
Los escribas
En el antiguo Egipto, los escribas eran funcionarios que dominaban la escritura, desempeñaban múltiples funciones en la administración y poseían un gran prestigio y poder. La escritura se consideraba un poder que pocos tenían, por lo que a estos expertos se los respetaba mucho. Ellos aprendían contabilidad y otras muchas disciplinas, como geografía y matemáticas, y en algunos casos tenían otros conocimientos, como la escritura cuneiforme. Había muchas clases de escribas: del ejército, de los templos y de equipos de obreros. Otros, también trabajaban para particulares, principalmente nobles. Se destacaban los escribas de las casas de la vida (centro de copiado de textos) y los del tesoro real.
Las clases subalternas
Campesinos, artesanos y esclavos constituían los grupos sociales inferiores de la sociedad. Los campesinos eran muy numerosos y vivían en pequeñas casas a orillas del río Nilo. Su vida estaba dedicada a las tareas agrícolas y eran vigilados por los funcionarios del faraón. Los artesanos tenían múltiples oficios como tejedores, orfebres, ceramistas o carpinteros, y trabajaban los metales, la piedra, la madera y el cuero. Habitualmente realizaban su labor en pequeños talleres o bien en grandes instalaciones que dependían del faraón, de los templos o de los nobles. Los esclavos servían en los palacios y en las casas de la nobleza. Estas clases inferiores eran tratadas con mucha dureza, para beneficio de las clases altas.
Los tributos del faraón
Los campesinos debían pagar diversos impuestos. En primer lugar, una parte de los frutos de las cosechas, que se depositaba en los almacenes de los faraones, controlados por los funcionarios reales. Este impuesto variaba en función de la superficie y la productividad de la tierra. En segundo lugar, existía la obligación por parte de las comunidades de alojar y alimentar a cualquier persona dependiente de la Casa Real que pasara por el pueblo, así como la de proporcionar grano para el sustento del ejército. Y, finalmente, estaba la corvea, que era el deber que tenía cualquier persona de acudir a la llamada del rey para realizar determinados trabajos, como la construcción de una pirámide, el mantenimiento de los canales de riego, o la siembra de las tierras de propiedad de un templo o del Estado.
Los trabajos agrícolas
Los campesinos también desempeñaban otras actividades, como la ganadería, que era muy importante, o la pesca. Por otra parte, el difícil y complejo sistema de irrigación que conducía y guia las aguas del Nilo hasta los campos por medio de canales y de acequias obligaba a realizar múltiples trabajos de mantenimiento y reparación que eran supervisados por los funcionarios reales, quienes impartían severos castigos a quienes no cumplían bien su labor o cometían equivocaciones.
Santuarios rupestres
Los santuarios budistas excavados en las montañas comprenden dos conceptos, la chaitya y el vihara. La chaitya es estrictamente el templo, al que acuden los fieles en peregrinación. En torno a ella hay uno o varios viharas, que son los recintos donde viven los monjes que cuidan del templo; consisten en una amplia cueva cuadrangular en cuyas paredes se excavan las pequeñas celdas individuales de los monjes.