La pirámide de Keops

Keops fue el segundo faraón de la dinastía IV. Ordenó levantar la Gran Pirámide que lleva su nombre en Gizeh. Para construir la pirámide de Keops, que llevó unos 20 años, hubo que contar con más de 100.000 obreros e incluso se tuvo que recurrir a los servidores de los templos. Los bloques de piedra pesan, de promedio, dos toneladas, y algunos alcanzan las 15 toneladas.

Pirámides bajo tierra

Los hipogeos eran construcciones subterráneas o talladas en la roca de los acantilados, también destinadas a servir de sepulcro. Durante el Imperio Nuevo, debido al desplazamiento del centro de poder hacia el sur y por el miedo a los frecuentes saqueos de las tumbas, los faraones los eligieron como lugar para ser enterrados. Los difuntos eran sepultados con muchos objetos de valor, razón por la que sus tumbas eran presa de ladrones y buscadores de fortunas. También se extendieron entre la nobleza, pero los hipogeos reales eran de mayor tamaño y tenían una decoración más rica. Ejemplos destacados los encontramos en el Valle de los Reyes, el Valle de las Reinas y el Valle de los Nobles. El acceso al hipogeo queda oculto y suelen tener diversas salas, con el paso de una a otro disimulado. 

Las tumbas del Valle de los Reyes

El yacimiento arqueológico del Valle de los Reyes se encuentra en la zona de Luxor, en la orilla occidental del Nilo, y consta de dos valles. En éste se ha hallado una de las necrópolis de faraones más importantes, con un total de 58 tumbas, la mayor parte de las cuales son de tipo hipogeo. Las más destacadas son las de Tutmosis III, Amenofis II, Tutmosis IV, Merenptah, Ramsés III, Ramsés IV y Ramsés VI. La más famosa, sin embargo, es la de Tutankamón, porque se encontró intacta.

Los templos egipcios

Se accedía a ellos a través de una avenida de esfinges que conducía hasta la entrada monumental, presidida por dos obeliscos. Finalmente se llegaba al santuario, en el que se guardaba la estatua del dios. La luz disminuía a medida que se avanzaba hacia el interior. El pueblo sólo podía acceder al patio; los funcionarios y los noboles hasta la sala hipóstila, y tan sólo el faraón y los sacerdotes podían entrar en el santuario. Una variedad de templo religioso son los speos. Así se le denomina a la sala que tiene el techo sostenido por columnas. Es una de las partes de los templos egipcios. Su nombre griego (que significa cueva) designa a los templos rupestres excavados en la roca. Fue una construcción muy frecuente en el Imperio Nuevo.

El yacimiento de Abu Simbel

El yacimiento arqueológico de Abu Simbel está situado en la orilla occidental del río Nilo, a unos 60 kilómetros al norte de la actual frontera entre Egipto y Sudán. Consta de dos monumentales speos de la época de Ramsés II. El menor estaba dedicado a la diosa Hathor, y el mayor estaba consagrado a los dioses Amón y Ra Harakté. Este último tiene un pilono o fachada tallada en la roca, de la cual sobresalen cuatro figuras colosales de Ramsés en posición sentada de 30 metros de altura y 35 de ancho, entre las que se halla la única entrada al templo. Gracias a la intervención de la UNESCO, los dos templos fueron salvados de las aguas del Nilo, ya que quedaban dentro de la zona que inundaría la presa de Asuán. Fueron trasladados 64 metros más arriba de su lugar original con el fin de preservarlos para que queden como testimonio del antiguo Egipto. En la zona de los precipicios de Abu Simbel se han encontrado guijarros tallados y hachas de piedra de más de 500.000 años de antigüedad.

Los orígenes de la India

La historia del arte indio se remonta al Neolítico, con los primeros núcleos urbanos que se asientan en torno al río Indo hacia el III y II milenio a.C. De este extenso lapso temporal solamente nos han llegado restos arqueológicos de ciudades urbanizadas, como Harappa y Mohenjo Daro, y pequeñas imágenes de culto. Hacia el año 1500 a.C., los pueblos arios invadieron la península del Indostán y propiciaron el nacimiento de la cultura indoaria. Esta cultura evolucionaría a lo largo del período védico, en el que nacieron los textos sagrados o Vedas, que se irían codificando a lo largo del período brahmánico (600-300 a.C.).

El arte de la India budista

Una vez expulsados los pueblos invasores (persas y griegos), el emperador Ashoka (siglo III a.C.), de la dinastía Maurya, consigue la unificación imperial gracias a la utilización del budismo como arma política. A él se debe la creación de dos tipos de obras: las columnas o stambha y las stupas, monumentos funerarios donde se guardaban las cenizas o reliquias sagradas. Durante los siglos II y I a.C., se comienzan a excavar en las montañas numerosos santuarios budistas, y poco después surgen las imágenes escultóricas de Buda, que se convierten en la iconografía más divulgada en Oriente.

 

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