El arte gupta

Tras el dominio de diferentes familias sobre la península indostánica se produjo el advenimiento al poder de la dinastía Gupta (siglos IV-VI). Se trata de un período de máximo esplendor cultural y artístico en el que convivieron armónicamente hinduismo y budismo. Junto a las estatuas de Buda, que ahora ofrecen una imagen más intelectualizada del dios, las muestras artísticas más relevantes de esta época se hallan en el monasterio de Ajanta, un espectacular conjunto de treinta cuevas excavadas en la montaña que destaca especialmente por sus decoraciones murales.
La revolución hindú
Durante el período postgupta (siglos VII-VIII) apareció el templo hindú, destinado a servir de morada a la divinidad, aunque también como símbolo del poder político de cada reino. El templo pervivirá por lo menos hasta el siglo XI. Frente a la arquitectura budista, que era excavada en la montaña, la hindú se construye en piedra, con sillares de cantería que no necesitan cemento ni sujeción; destacando su abundante decoración escultórica, destinada a la glorificación del dios. El templo intenta reproducir el mitológico Monte Meru (el Olimpo de los hindúes), de ahí que las cubiertas presenten un aspecto estratificado y montañoso.
Escultura hindú
Uno de los mejores ejemplos de la escultura hindú es el nagara o templo de Khandâriya Mahâdeva, en Khajurâho (India). Dedicado al culto de la diosa Shiva y construido en el siglo XI, tiene una altura de 40 metros y contiene unas 800 esculturas.
Modelos de templo
Dos fueron los modelos esenciales a los que se ajustaban las características del templo hindú: el nagara y la vimana. Los nagara, característicos del norte de la India, presentan cubiertas curvilíneas y múltiples espacios, mientras que en el sur del país los vimana se cubren de forma adintelada (esto es, sin arcos ni bóvedas) y suelen consistir en una única nave. Aun cuando persisten estas notas comunes, en cada reino se crearán estilos peculiares; el que alcanzó mayor prestigio fue el del reino de Rajputana, la “Tierra de Reyes”.
La danza de Shiva
El arte hindú tiene su imagen más representativa en la estatua que representa a Shiva danzante. Divinidad destructora del mundo, Shiva encarna el concepto de muerte y a la vez de renacimiento, por cuanto simboliza la renovación de la naturaleza. Se la representa bailando la danza cósmica, tiene dos pares de brazos y está rodeada de un círculo de fuego.
El arte mogol
Desde el siglo XI se produjo una progresiva penetración islámica en la India, que culminaría en el XVI con la instauración del Imperio mogol, fundado por Babur. En este período se establecerán nuevas formas urbanísticas y arquitectónicas, con la aparición de mausoleos, jardines y fortificaciones. Entre las más sobresalientes se cuentan el Fuerte Rojo, en Delhi, el Palacio de los Vientos, en Jaipur, y el Taj Mahal. Además, destaca el gran desarrollo del género de la miniatura, que alcanza su máximo esplendor durante los siglos XVII y XVIII.
El Taj Mahal
Ubicado a orillas del río Yamuna, el Taj Mahal (Angra, India) es la obra arquitectónica más relevante de la civilización mogol, muchas veces definido como “diseñado por gigantes y terminado por joyeros”. El mausoleo fue construido entre los años 1646y 1653 a petición del quinto emperador mogol, Sha Jahan, como sepulcro para su segunda esposa, Mumtzjaz Mahal, quien murió en el parto de su decimocuarto hijo. Formado por dos mezquitas, cuenta con un imponente jardín con fuentes. Para edificarlo, unos mil elefantes trasladaron los materiales necesarios (mármol, etc.) desde Asia Central. En el interior se conserva el cenotafio de la reina y el féretro del emperador.
Bronce y jade, artes mayores
La originalidad del arte chino reside en el valor que se concede a lo largo de su historia a ciertas disciplinas artísticas consideradas menores por la tradición occidental, como el trabajo del jade y del bronce, y el arte del pincel (caligrafía, pintura y poesía). De hecho, sus primeras formas de expresión artística son la cerámica y las piezas de jade de la dinastía Xia, que se remonta más allá del siglo XXII a.C. Durante los dos milenios anteriores a la era cristiana que corresponden a las dinastías Shang y Zhou sobrevino el auge de las estatuillas y jarrones de bronce.
Estatuillas y jarrones
Durante los dos milenios anteriores a la era cristiana, el arte del bronce se consagra a la elaboración de recipientes destinados a cultos rituales, ya sea de los espíritus de los antepasados o de la fertilidad de la tierra. Durante la dinastía Shang (siglos XVIII-XII a.C.) las vasijas aparecen decorados con motivos naturalistas, mientras que en la época Zhou (siglos XI-III a.C.) predominan los elementos geométricos. De ambas dinastías también se han encontrado armas y herramientas, lo que supone un dominio de la metalurgia.
Dinastía Shang
Durante el reinado de la dinastía Shang, se desarrollaron grandes ciudades como Anyang y Zhenghou. El palacio y el temnplo ocupaban la parte central de ambas ciudades, y alrededor de ellos estaban las viviendas de los artesanos y herreros. Una gruesa muralla protegía a las urbes de los ataques externos.
Los guerreros de Xian
Estas figuras realizadas a tamaño natural reproducen a los soldados del ejército imperial. Cada guerrero presenta rasgos distintos, tanto en el rostro como en sus atributos militares. Se han descubierto tres fosas (la mayor contiene seis mil soldados) que preceden la tumba imperial.