Persia, el primer imperio universal

A mediados del siglo Vl a.C., los persas construyeron un imperio inmenso: el mayor de la Antigüedad hasta el reinado de Alejandro Magno. Quiso ser un reino universal, y se expandió velozmente por el suroeste de Asia. Pero duró solo dos siglos. 

 

Desde la India hasta Egipto

Tras el hundimiento del Imperio Asirio en el siglo Vll a.C., el Cercano y Medio Oriente vivieron una época de equilibrio entre varios reinos: Babilonia, Egipto, Media y Lidia. La región de los medos, Media, era un reino poderoso, que, en 612 a.C., había derrotado a los asirios con la ayuda de los neo babilonios. En la llanura de Irán, la unión dinástica de medos y persas ambos de origen indoeuropeo permitieron la formación de un gran imperio. En su apogeo, se extendió desde la India hasta la costa oriental del Mediterráneo, el valle del Nilo y Libia. Las insurrecciones y la rivalidad griega fueron las principales causas de su decadencia.

 

Medos y persas

Hacia 590 a.C., Ciaxares, rey de los medos, conquistó parte de la región de Irán y sometió a los persas que habitaban allí. Tres décadas más tarde, dirigidos por Ciro, los persas se rebelaron contra los medos y Media quedó en su poder. Ciro, que pertenecía a la dinastía persa de los Aqueménides, conquistó la capital meda, Ecbatana (actual Hamadan, en Irán) y destronó a su rey, Astiages. En el año 550 a.C., el reino de Media desapareció y pasó a formar parte de Persia. Sin embargo, el dominio persa no significó la opresión del pueblo medo. Al contrario, los medos fueron tratados como iguales, y de hecho, para los griegos sus principales enemigos-los medos y los persas representaban un mismo pueblo. Así surgió la nación medo-persa, que, desde ese momento, fue constituyendo el Imperio Persa.

 

El fundador del Imperio Aqueménide

Ciro fue el primer soberano del Imperio Persa, también denominado Imperio Aqueménide por el nombre de la dinastía que lo gobernó desde su nacimiento hasta su fin. Pasó a la historia como Ciro ll el Grande. Lo llamaban también el Gran Rey, e hizo de Persia una gran potencia regional. En unas pocas décadas, el imperio que él fundó superó los tres millones de kilómetros cuadrados y los diez millones de habitantes. Ningún otro imperio de la Antigüedad había ocupado anteriormente un área geográfica tan extensa. Sus sucesores Cambises Il y Darío I realizaron otras conquistas y lograron ampliar aún más el gran imperio de Ciro ll.

 

Las conquistas de Ciro

Ciro II comenzó la expansión del imperio al invadir el reino de Lidia y someter las ciudades griegas de Jonia, en Asia Menor. En los años siguientes, los ejércitos persas lograron dominar también amplios territorios al este de Irán, y ocuparon Babilonia y sus Estados vasallos sin necesidad de luchar. Con el dominio persa sobre Babilonia, Fenicia se vio liberada de sus invasores y esto permitió a Ciro establecer allí varios reinos vasallos: Sidón, Tiro, Arados y Biblos. Los persas necesitaban la flota y las guarniciones fenicias, y estos, por su parte, fueron vasallos fieles de los reyes persas. En los últimos años de su reinado, Ciro emprendió varias campañas en el noreste, contra los pueblos escitas. El Gran Rey murió en combate en el año 530 a.C., durante una campaña contra los nómadas.

 

Las campañas de Cambises lI

El hijo de Ciro, Cambises ll, prosiguió la expansión del Imperio Persa hacia el sur. Emprendió la conquista de Egipto con el apoyo, entre otros, de fenicios y árabes. Sometió la ciudad egipcia de Menfis y el faraón, Psamético lll, fue hecho prisionero. También dominó Libia e intentó conquistar Cartago, pero los marinos fenicios con los que contaba no lo secundaron. Murió durante el regreso (522 a.C.) sin dejar heredero. Esto provocó un conflicto por la sucesión al trono.

 

El gran Darío l

Darío fue el hijo de un alto funcionario administrativo del Imperio, que organizó una conjura para así apropiarse del poder. Luego, se casó con la hija de Ciro ll para legitimar su derecho al trono. Durante su reinado (522-486 a.C.). Persia continuó su expansión y consolidó su poder. En los primeros años, Darío I tuvo que soportar varias insurrecciones en Babilonia, Elam, Media y Partía. En 514 a.C., logro organizar una expedición contra los escitas de la cuenca del río Danubio e hizo construir un puente flotante sobre el estrecho del Bósforo, que separa Europa de Asia. Los escitas se retiraron y la región de Tracia pasó a formar parte del Imperio Persa. Conquistando así tierras hacia el este y llegó hasta la India y el curso del río Indo.

La organización de Persia Darío l estructuró su gigantesco Imperio entorno a una idea: la fidelidad del Gran Rey a sus súbditos a cambio de la obediencia total de estos. Para ello, creó 23 satrapías o provincias, a cuyo frente puso a nobles persas. Éstos reciban el nombre de sátrapas. La administración estaba muy jerarquizada. La lengua empleada en todo el Imperio era el arameo, y se utilizaba una escritura derivada del fenicio. Existía también una moneda única para toda Persia: el dárico. Durante el reinado de Darío se terminó una moderna red de caminos, muy extensa y eficaz, que los mensajeros del rey recorrían constantemente para llevar en pocos días noticias a cualquier lugar del reino.

 

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