Templos y tumbas. Las pirámides

Las tumbas más antiguas de nobles y reyes eran mastabas o cámaras mortuorias subterráneas cubiertas por capillas. Después aparecieron las pirámides, tumbas monumentales destinadas a los faraones, de las que queda un centenar. Las más conocidas son las tres más grandes: las de Keops, Kefrén y Micerinos. Este tipo de edificio se construyó desde la dinastía III a la VI y durante la XII, la XIII y la XVIII, y solía formar parte de un conjunto de edificaciones. Habitualmente, debajo de cada una estaba la cámara funeraria. En algunas había dos cámaras funerarias, una bajo tierra y otra en el centro de la pirámide, a la que se accedía por estrechos corredores. El material principal era la piedra caliza, cuya cantera generalmente estaba cerca. El granito, en cambio, era transportado desde Asuán por el Nilo. Actualmente las pirámides de Egipto son una atracción turística y se encuentran en la lista de las maravillas del mundo.
La construcción de una pirámide Cuando un faraón era coronado se iniciaba la construcción de sacudir a las obras públicas del Estado. Las pirámides están construidas con grandes bloques de piedra. Uno de los trabajos más duros era transportarlos desde la cantera. No se sabe con seguridad cómo conseguían subirlos: si construían rampas o bien si el núcleo de la pirámide servía de escalón para elevar las piedras. Alrededor de este tema se han tejido numerosas hipótesis; sin embargo, aún no se ha llegado a una conclusión única.
La pirámide de Keops
Ordenó levantar la Gran Pirámide que lleva su nombre en Gizeh. El edificio tiene una sola entrada y tres galerías que conducen hasta tres cámaras funerarias. Para construir la pirámide de Keops, que llevó unos 20años, hubo que contar con más de 100.000 obreros e incluso se tuvo que recurrir a los servidores de los templos. Esta colosal construcción tiene 146,59 metros de altura y la base es un cuadrado casi perfecto, pues mide 230,25 metros por el norte,230,36 por el oeste, 230,45 por el sur y 230,39 por el este. Los bloques de piedra pesan, de promedio, dos toneladas, y algunos alcanzan las 15 toneladas.
Pirámides bajo tierra
Los hipogeos eran construcciones subterráneas o talladas en la roca de los acantilados, también destinadas a servir de sepulcro. Durante el Imperio Nuevo, debido al desplazamiento del centro de poder hacia el sur y por el miedo a los frecuentes saqueos de las tumbas, los faraones los eligieron como lugar para ser enterrados. Los difuntos eran sepultados con muchos objetos de valor, razón por la que sus tumbas eran presa de ladrones y buscadores de fortunas. También se extendieron entre la nobleza, pero los hipogeos reales eran de mayor tamaño y tenían una decoración más rica. Ejemplos destacados los encontramos en el Valle de los Reyes, el Valle de las Reinas y el Valle de los Nobles. El acceso al hipogeo queda oculto y suelen tener diversas salas, con el paso de una a otra disimulada. Numerosas expediciones arqueológicas han permitido conocer estos lugares que antes eran de imposible acceso.
Las tumbas del Valle de los Reyes
El yacimiento arqueológico del Valle de los Reyes se encuentra en la zona de Luxor, en la orilla occidental del Nilo, y consta de dos valles: el Valle de las Monas, situado más al oeste, donde se han encontrado cuatro tumbas de faraones, y el Valle de los Reyes propiamente dicho. En éste se ha hallado una de las necrópolis de faraones más importantes, con un total de 58 tumbas, la mayor parte de las cuales son de tipo hipogeo. Las más destacadas son las de Tutmosis III, Amenofis II, Tutmosis IV, Merenptah, Ramsés III, Ramsés IV y Ramsés VI. La más famosa, sin embargo, es la de Tutankamón, porque se encontró intacta.
Sargón, el señor del mundo
Hacia el 2350 a.C., Sargón, funcionario de la ciudad de Kish, se apoderó del trono y se proclamó “Señor de las cuatro partes del mundo”. Sargón I amplió sus territorios invadiendo el sur de Mesopotamia, donde se encontraban las ciudades estado sumerias, y fundó el reino de Acad. Para asegurarse la lealtad de sus servidores, Sargón les concedió grandes propiedades, lo que significó la creación de una nueva estructura económica a raíz del aumento de la propiedad privada.
Los últimos reyes sumerios
La hegemonía de Acad llegó a su fin en el 2159 a.C., cuando la mayoría de territorios mesopotámicos sucumbieron a la presión de las tribus de los guti, unos montañeses semi civilizados conocidos por los sumerios como los “dragones de las montañas”. Este pueblo dominó Mesopotamia durante cerca de un siglo y sólo las ciudades de Uruk y Lagash permanecieron independientes. Posteriormente los guti fueron expulsados, y entre eI 2050 y el 1950a.C. se produjo una nueva unificación de sumerios y acadios, dando lugar a la tercera dinastía de Ur. La penetración de tribus semitas por el oeste y las guerras con los estados vecinos contribuyeron a la disgregación de este nuevo imperio, que cayó tanto por la presión de las oleadas de los invasores nómadas como por las luchas entre los señores locales por el control de las obras hidráulicas.