LOS HITITAS

El Neolítico en Anatolia

La península de Anatolia, también conocida como Asia Menor, se corresponde con la parte asiática de la actual Turquía. Esta región se incluía en el arco geográfico que formaban las tierras de la Media Luna Fértil y fue habitada desde tiempos prehistóricos. Gracias a la fertilidad de sus tierras, fue una de las primeras zonas en pasar de la economía depredadora a la agraria y domesticar el ganado vacuno. Asimismo, los poblados neolíticos de Catal Hüyük, Hacilar y Can Hassan revelan un incipiente urbanismo, integrado por casas de adobe, paja y ramas, y la práctica de la artesanía del cobre y la cerámica.

 

Çatal Hüyük, un gran poblado neolítico 

 

El poblado de Çatal Hüyük, que fue habitado del 6700 al 5500 a.C., fue uno de los asentamientos más importantes del Neolítico: ocupaba unas 13 hectáreas aproximadamente 17 campos de fútbol y llegó a albergar a unos 5.000 habitantes. A pesar de su gran extensión, no respondía a una planificación urbanística, sino a la improvisación. Así, cuando una casa se derrumbaba, se construía una nueva encima. Tampoco contaba prácticamente con calles ni espacios exteriores y las viviendas se disponían en pendiente, ocupando casi todo el terreno.

 

Las migraciones indoeuropeas

 

Aunque no se sabe con certeza, los historiadores situan el origen de los pueblos indoeuropeos en las estepas asiáticas. Las razones más probables que impulsaron a estas tribus a emigrar fueron unas condiciones climáticas adversas y una presión demográfica insostenible. Las principales oleadas migratorias tuvieron lugar entre el 2000 y el 1200 a.C. y se expandieron hacia los cuatro puntos cardinales. En el este crearon las sociedades iraní y védica, además del imperio hitita; en el sur de Europa se instalaron los griegos y los latinos; en la Europa Central se asentaron los celtas y los germanos, mientras que los eslavos se dirigieron hacia el norte.

 

El poderoso imperio hitita

 

Los hititas eran un pueblo indoeuropeo que, hacia el 2000 a.C., llegaron a Anatolia, donde se establecieron en los dominios de los hatti. Las primeras constancias históricas de los hititas comienzan en el 1650 a.C. cuando instalaron la capital del incipiente imperio en Hattusa. Durante su período de máximo esplendor el siglo XV a.C. los hititas ampliaron sus territorios hasta rivalizar en poder con las otras potencias de la época: Egipto, Babilonia y Asiria. En los siglos posteriores consiguieron mantener sus dominios mediante continuas guerras, pero hacia el 1200 a.C. 

 

La madre de todas las batallas

 

En el año 1299 a.C. tuvo lugar la primera gran batalla de la historia. Las luchas por controlar la rica zona costera del Mediterráneo, que incluía las ciudades fenicias, habían enfrentado a egipcios y hititas durante largo tiempo. Finalmente, dos colosales ejércitos, el del rey hitita Muwattali y el del faraón Ramsés II, se encontraron en Kadesh, en la actual Siria. A pesar de que las tropas de Ramsés eran inferiores en número 20.000 soldados egipcios contra 37.000 hititas la victoria cayó del lado de Egipto, aunque sus adversarios continuaron manteniendo sus posesiones en Siria. Al final, Hatusil III, sucesor de Muwattali, firmnó un pacto en 1275 a.C. con Ramsés II y le entregó a su hija en matrimonio como signo de buena voluntad.

 

La civilización hitita

 

La sociedad hitita estaba muy jerarquizada. El rey, llamado labarna,se hallaba en la cúspide de esta jerarquía y asumía las funciones de jefe del ejército, sumo sacerdote y juez principal. La reina (o tawananna) también disfrutaba de cierto poder y era seguida en el escalafón social por la nobleza. A continuación, se situaban los funcionarios reales y los sacerdotes. Pueblo muy religioso,tenía en el dios Teshub y la diosa solar Arina sus divinidades más importantes.Los hititas destacaron como grandes legisladores; inspirados en la legislación babilónica, optaron por una vía más tolerante. 

 

La ciudad de Hattusa

 

Capital de los hititas durante largos años, Hattusa se encontraba en lo alto de una suave colina yestaba protegida por una muralla doble que contaba con dos torres de vigilancia. Las puertas de entrada estaban decoradas con esfinges, leones o imágenes de los dioses principales. En el centro se hallaban el palacio real y el templo dedicado a Teshub, el dios de la tormenta. La austeridad predominaba en Hattusa, cuyo trazado urbanístico era parecido a las antiguas ciudades neolíticas como Catal Hüyük.

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