Estratificaciones sociales

Las primeras estratificaciones sociales fueron las castas; luego los estamentos; por fin, las clases. Las castas corresponden a las llamadas economías de prestigio; los estamentos son el tipo de división horizontal, que coincidió históricamente con la división vertical de las corporaciones. 

Desde la implantación del régimen de empresa y salariado, no existen castas ni estamentos, sino una forma de división del trabajo sin existencia legal, lo que ha permitido a no pocos auto-res negar a esa división existencia sociológica. Es la clase, que ha sido definida en las más dispares formas. 

Así para Nicolai Bujarin, uno de los adeptos de la concepción marxista, una clase “es un conjunto de personas que desempeña un papel análogo en la producción y que tiene en el proceso de la producción relaciones idénticas con otras personas”. Para quienes niegan realidad sociológica a la clase, éste es un mito marxista. La existencia de una conciencia de clase haría innocua esa objeción. Karl Marx (1818-1863) admite, sin embargo, que el proletariado, la parte de la sociedad que sólo es dueña de sus hijos, es una clase enajenada. Despojada de los bienes que produce, pierde con ellos su conciencia.  

Es una clase en sí, mientras que la de los propietarios constituye una clase para sí. Pero la función creadora del trabajo -la praxis, dice Marx- modifica constantemente las condiciones de la economía, y con ello las relaciones sociales, a través de un proceso subjetivo que obliga a la clase enajenada a cobrar conciencia de clase, transformándose de clase en sí, en clase para sí.

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