Los Pueblos Helénicos

Los helenos, como a sí mismos se denominaban los griegos, creíanse autóctonos, es decir, originarios de la tierra en que vivían. Sin embargo, sabemos que la ocupación de la Hélade fue parte de una serie de migraciones que, a partir del tercer milenio a. de J.C., recorrieron toda la península balcánica. Las tres estirpes helénicas de los jonios, aqueos y dorios estaban emparentadas con todas las demás pertenecientes a la familia lingüística de los indoeuropeos; esta invasión indoeuropea encontró pueblos prehelénicos, que han pervivido en algunas tradiciones, nombres y elementos lingüísticos, tales como los de los pelasgos, léleges y otros.

Según testimonio de Homero y de Heródoto, los jonios ocuparon primitivamente la zona NE. del Peloponeso. De allí pasaron, tal vez empujados por los aqueos, hacia las islas del Egeo y las costas de Asia Menor. El ámbito geográfico de la Jonia es esta franja externa, en la frontera entre Asia y Europa; pero los jonios permanecieron también en algunas regiones de la Grecia continental, especialmente en el Ática. Entre los jonios se produjo el despertar de la expresión literaria y poética, de la filosofía y la ciencia.

Los aqueos se establecieron en la Tesalia, probablemente en una segunda onda de migraciones. Su carácter guerrero y rudo los distingue de los jonios. Se desplazaron hacia las regiones en que había ejercido influencia la cultura cretense. De sus luchas son tal vez oscuros recuerdos la guerra de Tebas y no pocos episodios del ciclo troyano, o de los Argonautas. Este último representaría las hazañas marítimas de los aqueos. Estos aqueos, ocupantes de las isas del mar Egeo y de algunas regiones del Asia Menor, recibieron el nombre de eolios, palabra que etimológicamente nos retro-trae al ámbito de Tesalia, su habitat originario. Desde el punto de vista lingüístico-literario serán estos aqueos-eolios fundadores de una típica expresión con los poetas de la isla de Lesbos.

Instalados los dorios en el Epiro, invadieron después la península griega, hacia el final del segundo milenio a. de J.C. Conquistaron regiones ocupadas por los aqueos, y se extendieron por todo el Peloponeso, especialmente la Argólida, Lacedemonia y Mesenia. La organización y las tradiciones de Esparta pertenecen a la estirpe dórica, que llevó al suelo griego un profundo sentido religioso, una especie de inclinación conservadora, como puede verse en la lengua, en contraste con los fenómenos de los dialectos jónico y aqueo. Tal vez influyó su permanencia en una zona mediterránea y su apartamiento de influencias orientales. Las colonias dóricas se extendieron a Creta y a Rodas, y por el Occidente hasta Sicilia y las costas linderas de la península itálica.

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