Los limita de la realidad

Es común entre las gentes sencillas que pueblen su entorno con historias familiares. Un campesino del sur de Creta me mostró la cueva de los Ciclopes, y los aldeanos de una montaña de Afganistán, el templo de Salomón; del mismo modo me mostraron la casa donde Menelao de Esparta bebiócafé, en Kardamyli, en la Grecia meridional. En el siglo XVIII las gentes del país creían que el monte donde Cristo pronunció el Sermón de la Montaña estaba cerca de Nauplia, en la Argólide, y que el templo en ruinas del cabo Sunion, al sur de Atenas, había sido la residencia construida por el rey Salomón para la reina de Saba. Es posible que la localización de toda una parte de la Odisea en las inmediaciones de Sicilia oriental se produjese del mismo modo cuando el poema fue conocido. Sin embargo, me inclino a creer que, en este caso, las historias son locales y que fueron transmutadas por los viajeros en el vasto conjunto de islas y sucesos que dan origen a la Odisea.

El culto de los antepasados es todavía más equívoco. Desde su primera aparición durante la edad media, ciertas familias poderosas, como los Neleidas, de Atenas, comienzan a manifestar que descienden de dioses y de los héroes de las narraciones homéricas. Pero el solo hecho de que tener unos antepasados heroicos fuera políticamente importante, y de que se utilizaran las narraciones heroicas y, a veces, se discutiera la veracidad de una versión en disputas po-líticas, significa que no podemos confiar en su valor histórico. La verdad parece residir en que los héroes son una variedad especialmente poderosa de fantasmas: tienen una tumba determinada en un determinado lugar (aunque Edipo, por ejemplo, tiene tres o cuatro tumbas diferentes). Son antepasados belicosos y dañinos que deben ser aplacados. La mayoría de ellos tuvo una muerte violenta.

Homero explica claramente que por lo menos las tumbas de Troya son anteriores a la composición de la Ilíada. Incluso siente la necesidad de explicar la inexistencia, en su tiempo, de lo que debería haber sido una característica del paisaje troyano: las grandes murallas griegas de la llanura. Dice que los dioses estaban irritados y que se presentaron, más tarde, haciéndolas desaparecer. Podría ser incluso que el curioso culto de la tumba de Penélope, en Arcadia oriental, que se registra mucho más tarde, fuera muy antiguo y conocido por Homero. Esto podría explicar por lo menos los esfuerzos de Ulises, que anduvo errante por tierra, llevando un remo al hombro, hasta encontrar un lugar donde la gente creyó que se trataba de un instrumento para aventar el grano; allí debía realizar el sacrificio en honor de Poseidón. Arcadia era la única región de Grecia meridional que, por aquel entonces, estaba absolutamente aislada del mar. Se trata de conjeturas poco sólidas, pero existía todo un mundo indefinido de extraños relatos que Homero pudo haber conocido.

Es posible que cualquiera que haya estudiado con seriedad las pruebas arqueológicas llegue a dudar de que la guerra de Troya tuviera lugar, o, para decirlo de un modo menos polémico, llegue a la conclusión de que hubo guerras de Troya, pero no una guerra de Troya. En efecto, los griegos conocían Troya y, ciertamente, ésta fue destruida más de una vez. Durante la Edad del Bronce fue inmensamente rica, y su famoso tesoro de oro, desaparecido tras ser sacado de Berlín durante la Segunda Guerra Mundial, que fue desmontado o escondido en algún lugar de Europa oriental o de Rusia, asombró al mundo cuando Schliemann lo descubrió en 1874. De Micenas y Cnosos se han recuperado objetos igualmente ricos y más hermosos y conmovedores, pero casi nada de grandeza comparable.

 

Crecimiento de una leyenda

En una infinita serie de readaptaciones, la estructura de una historia, al igual que de la de los cuentos populares, se fortalece, al mismo tiempo que se debilita el hecho central; la realidad continúa integrándose en el poema de otras maneras, por ejemplo, mediante metáforas, imágenes y tensión dramática, pero la escala de los sucesos se altera totalmente. La batalla de Roldán, en Ronces-valles, no fue demasiado importante, si es que se llegó a producir. El héroe centroasiático Dede Korkut es tan fabuloso como Néstor, pese a que su tumba haya sido identificada y hasta no hace mucho se produjeran en ella curaciones milagrosas. Tengo entendido que en el sur de Rusia existe todavía una estación de ferrocarril que lleva su nombre. La estructura de la Ilíada y de la Odisea no da frutos significativos sometida a los análisis que las tratan como obras literarias sólidas. La Ilíada no es la historia de la guerra de Troya. Sucede durante la guerra, que se extiende en el tiempo hacia atrás y hacia adelante. La guerra es la situación, el paisaje y la condición de la vida. Ambos saben cómo terminará el conflicto y los héroes conocen su propio destino. La fuerza del poema reside en los detalles y en el lenguaje, en la súbita luz arrojada sobre un personaje menor, en la extraña belleza de los dioses, en el efecto de versos aislados en su con-texto acumulativo.

memoryOfAges

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