El complejo piramidal de Khufu (Keops)

La pirámide de Khufu, generalmente conocida como la 《Gran Pirámide», es tal vez uno de los monumentos más famosos del mundo. Casi con toda seguridad el contenido original de la pirámide fue saqueado durante el período de inestabilidad política y de convulsión social que siguió al colapso del poder central de los faraones, al finalizar el Imperio Antiguo, pero no hay testimonios fehacientes en ese sentido. El aprovechamiento de los bloques decorados de Khufu empezó ya en el-Lisht, durante el reinado de Amenemhet I. Los exploradores modernos hallaron vacía la Gran Pirámide, con sólo el macizo sarcófago de granito en la cámara funeraria del tercer plano de la construcción, que indicaba su propósito original.
Durante la Edad Media, la pirámide fue despojada por completo de su revestimiento exterior, con el resultado de que muchas construcciones de la antigua Gizeh y de El Cairo deben probablemente su material de construcción a la Gran Pirámide. Hoy, además de las pequeñas pirámides de las reinas de Khufu, es el único elemento del complejo piramidal originario que sigue imponiéndose de un modo espectacular, sin que apenas parezcan que le hayan afectado los expolios de que han sido objeto. El templo del valle está en parte sepultado bajo las casas de la aldea moderna de Nazlet el-Simman, sin que existan muchas probabilidades de recuperarlo en un futuro inmediato. Antes de que ese primer plano estuviera terminado, el proyecto se amplió y experimentó un cambio que dio paso a la cámara mortuoria del plano segundo, que está situada en la masa de la pirámide y a la que se llegaba por pasadizos ascendentes y llanos. La gran galería, con su alto techo de hiladas superpuestas, constituye tal vez la parte más impresionante de todo el interior. Uno de sus objetivos fue probablemente el de proporcionar espacio para almacenar los bloques de granito a los que se les hacía deslizar por el pasadizo inclinado para cerrarlo definitivamente después del funeral.
Los frecuentes cambios de planos no resultan tan difíciles de entender, si se tiene en cuenta que los arquitectos se enfrentaban al imposible cometido de tener listo todo el complejo para recibir el entierro cuando ocurriese la muerte del faraón, pero sin que pudiesen predecir con certeza su fecha de terminación Incluso hoy, la construcción de la Gran Pirámide conllevaría notables problemas técnicos y administrativos. El proyecto debió de estar más o menos listo a finales del año vigesimotercero del reinado de Khufu. Y eso significa que cada año hubo que arrancar de la cantera, desbastar, transportar hasta el lugar de la construcción y colocar cien mil grandes bloques (es decir, unos 285 por día), cada uno de los cuales pesaba aproximadamente 2,5 toneladas. A medida que la construcción progresaba, aumentaba asimismo la altura a la que había que elevar los bloques, mientras que simultáneamente iba reduciéndose rápidamente la plataforma de trabajo en la cima de la pirámide. Una vez que el proyecto se hubo separado del suelo, el transporte de materiales se hacía casi exclusivamente por medios humanos, porque lo restringido del espacio impedía el empleo de animales de tiro. Estaban aún por inventar mecanismos tan simples como las poleas o los carros de ruedas, por lo que los problemas relacionados con el traslado y elevación de pesados bloques de piedra debieron ser enormes. Fue necesario emplear al menos a tanta gente como la que manejaba directamente los bloques de piedra, para realizar los trabajos auxiliares, como la construcción de rampas inclinadas por las que empujar los bloques, el mantenimiento de las herramientas, la provisión de alimentos y agua, etc. Dada la incertidumbre acerca de los métodos que los egipcios emplearon realmente, cualquier estimación sobre la cantidad de mano de obra empleada, no puede pasar de una mera hipótesis.
El volumen total de la empresa, el cuidado con que se proyectó y llevó a término la estructura, el hecho de que no exista recuerdo alguno de que jamás haya sido depositado algún cadáver en la Gran Pirámide, y la idea aparentemente absurda de que el propósito de todo ese despliegue no hubiera sido otro que el de proporcionar una tumba a un individuo, han atormentado durante largo tiempo a los especialistas casi tanto como a los aficionados. En un hoyo rectangular, cerca de la cara sur de la pirámide de Khufu, fueron hallados elementos de un barco de madera desguazado. En un ambiente herméticamente cerrado dichos elementos se habían conservado muy bien, y el barco, con más de 40 metros de eslora y un desplazamiento aproximado de 40 toneladas, ha sido montado de nuevo, aunque todavía no sea accesible a los visitantes. Se conoce la localización de otro foso, que casi con seguridad debe de contener otro barco; pero todavía no ha sido abierto. Tal vez los barcos se utilizaron para trasportar el cadáver del faraón difunto hasta el lugar de su purificación y embalsamamiento y, finalmente, al templo del valle.