Guerras feudales y unificación de China

Tras la caída de las dinastías Shang y Chou, China padeció el prolongado período bélico de los Reinos combatientes, del que emergió victorioso Qin Shi Huangti, el primer emperador. La lucha por la propiedad de la tierra prolongó las guerras feudales y motivó la expansión hacia el sur. En el norte, la Gran Muralla no impidió las invasiones bárbaras, que acabaron con la dinastía Han. A ello le siguió la reunificación de la dinastía Sui, la prosperidad de los Tang, medio siglo de caos, el esplendor de los Songy, al final, la invasión de los mongoles. El ocaso de la dinastía Chou condujo a más de cien pequeños y grandes estados a aniquilarse mutuamente. De tal manera que, en el siglo IV, sólo quedaron siete reinos: Chao, Wein, Han, Yan, Qi, Chu y Qin. Al final, triunfó el rey de Qin, que unificó China.

El triunfo del reino de Qin

Tradicionalmente, se considera que la época feudal tardía china, conocida también con período de los Reinos Combatientes, empezó en 453 a.C., cuando el principado de Chin, el vasallo más poderoso de los Chou, se fragmentó en los estados de Chao, Wei y Han. Los antiguos vasallos de la dinastía imperial usurparon el título de rey, reservado a los descendientes de los reyes de Chou. Como una prolongación de las hostilidades entre los señores feudales del período Primaveras y otoños, pronto estallaron las guerras de aniquilación mutua entre los nuevos estados.

Tres fases de dominación

El período de los Reinos Combatientes se divide en tres fases. La primera (453-316 a.C.) abarca el enfrentamiento generalizado entre todos los reinos. Durante este tiempo, el reino meridional de Chu conquistó el de Yue (333 a.C.), que a su vez había incorporado al de Wu (473 a.C.); y el Estado noroccidental de Qin se adueñó, en 316 a.C., de los reinos de Shu y Ba, sus vecinos del sur. Las nuevas conquistas convirtieron a los reinos de Chu y Qin en los estados más extensos y poderosos de China. La segunda fase (316-256 a.C.) se definió por la rivalidad entre los reinos de Chu y Qin. Mientras que Chu conquistó los reinos centrales de Song y Lu, en 286 a.C., Qin destronó al último emperador Chou. En este mismo período, el reino de Chao conquistó el pequeño reino de Chongshan. La tercera fase (256-221 a.C.) registró el imparable ascenso militar de Qin.

Poder militar y fe nacional

Los Qin poseían el ejército más aguerrido de los Reinos Combatientes. La situación fronteriza del reino había familiarizado a sus guerreros con las técnicas de lucha y el armamento de los pueblos nómadas. En la misma época que Chu anexionó Yue, Qin se vio obligado a rechazar incesantemente los ataques de las tribus occidentales de Yung y Ti, a las que sometió definitivamente durante el siglo IV. Pero, más que a su técnica militar y a la superioridad numérica, los Qin debieron la victoria a su fe en un Estado nacional, rasgo que los distinguió de la mayoría de los otros estados feudales, cuyos habitantes no se sentían a sí mismos como chinos. La excepción fueron los estados centrales de Chao, Wei, Han y Qi o Chungkuo, que tenían el sentimiento de parentesco étnico y consideraban bárbaros a los miembros de otros grupos.

Hacia la victoria final

Tras el adoctrinamiento de la corte por Shang Yang, máximo exponente de las teorías legalistas a favor del poder absoluto de los reyes, los Qin se creyeron predestinados para unificar bajo su mando los reinos chinos. A partir de 300 a.C., asegurados sus flancos occidentales contra los jinetes nómadas y meridional contra el reino de Chu, los Qin acometieron la tarea de dominar el Chungkuo, el núcleo más poblado del territorio chino. Ante esta amenaza, confirmada por el derrocamiento de la dinastía Chou, los estados que hasta entonces se habían enfrentado, se aliaron contra los Qin. Sin embargo, en menos de diez años, mediante una serie de campañas fulminantes, el rey de Qin, Ying Sheng, conquistó los otros seis reinos.

Perfeccionamiento bélico

En el siglo IV a.C. se produjo un cambio en la técnica militar, de capital influencia en la historia china. El carro de combate, relegado ya a un segundo plano, fue sustituido por tropas de infantería, que maniobraban mejor en cualquier tipo de terreno y defendían fácilmente los formidables muros fronterizos. Los desplazamientos de los ejércitos y de las poblaciones deportadas se hicieron cada vez más frecuentes, largos y costosos, por lo que la logística tuvo gran importancia. La invención de la cincha, el arnés y el bocado para las caballerías permitió mejorar el transporte militar y civil. El desarrollo de la forja, a principios del siglo lll a.C., permitió prescindir del lento proceso de la fundición y aceleró la producción de armas como la espada larga. También en esta época se inventó un arma que dio mayor eficacia a la infantería: la ballesta.

Transformaciones agrícolas

Durante el período de los Reinos Combatientes, la sociedad china experimentó las transformaciones que asentaron definitivamente su civilización. Los campesinos dejaron de depender de los señores feudales y quedaron bajo la tutela del Estado, que les daba las tierras en uso a cambio de impuestos, cosechas y el reclutamiento de hombres para los ejércitos. La introducción del hierro trabajado en fundición, del arado, del arnés, de los fertilizantes y de la construcción de canales y presas permitieron aumentar la producción agrícola.

 

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