Una jerarquización extrema

Pero la gloria de Cosroes I no fue sólo fruto de sus gestas guerreras. También se debió a la reorganización de la burocracia. El legendario monarca creó ministerios en su gobierno. También reformó el ejército, nombrando un general en jefe para cada una de las cuatro regiones en que se dividió el Imperio. Estas medidas debilitaron el poder de la nobleza en beneficio de los funcionarios, los militares, la clase culta y los artesanos. A su vez, Cosroes llevó a cabo una profunda reforma tributaria, que obligó a pagar más a los ciudadanos adinerados.
El esplendor de Persia
El Imperio reformado por Cosroes I parecía suficientemente consistente para sobrevivir. Los aciertos en política exterior de algunos de sus sucesores incluso mejoraron la situación. La corte vivió una etapa de apogeo durante el largo reinado (590-628) de Cosroes Il, nieto del legendario Cosroes I. Este monarca casi logró destruir al Imperio Bizantino el Imperio Romano de Oriente y extendió el dominio sasánida hasta Egipto. A su vez, las artes y la literatura florecían como en tiempos de Cosroes I. Las cámaras del tesoro real se llenaron de oro, plata y piedras preciosas y los vestidos de uso diario se elaboraban con las sedas más valiosas.
La lucha con los bizantinos
A fines del siglo Vl y durante todo el siglo Vll, se intensificó la lucha con el heredero del dividido Imperio Romano. Los intereses del Imperio Bizantino y los del Imperio Sasánida eran cada vez más contrapuestos. Se originaron enfréntalos turcos contra los persas y a su vez, estos últimos se lanza. Rio Bizantino para declararle la guerra. En 602, atacó y conquistó algunas de sus posesiones: Edesa, Antioquía, Damasco y Jerusalén. A continuación, sometió Egipto cuyo dominio había vuelto a perder y puso sitio a Constantinopla, la capital bizantina. La ciudad estaba sufriendo un régimen de terror y luchas internas bajo el reinado del emperador Focas, por lo que pidió ayuda a Heraclio hijo del jefe militar supremo de Cartago, quien logró alejar el peligro. Focas fue decapitado y lo sucedió en el trono imperial bizantino el propio Heraclio.
El fin del Imperio Sasánida
Poco a poco, los bizantinos fueron reconquistando las zonas ocupadas por el imperio Sasánida. Al mando de un gran ejército, Heraclio expulsó a los persas de Asia Menor y de Armeniay, a continuación, decidió lanzar una ofensiva directa contra los persas. Cuando el rey Cosroes ll fue víctima de una conjura y cayó asesinado en prisión por mandato de uno de sus hijos, su sucesor tuvo que aceptar las condiciones de paz impuestas por Heraclio. Sin embargo, este desenlace casi careció de importancia para ambos. En esa época murió Mahoma, quien con sus doctrinas había puesto en las manos y el corazón de los árabes una fuerza desconocida. Pronto, Persia estaría bajo dominio árabe.
El legado del arte sasánida
Los reyes sasánidas dieron gran impulso a todas las manifestaciones artísticas. La pintura mural de la que apenas quedan vestigios, la tapicería, los mosaicos, la orfebrería y la escultura experimentaron un notable desarrollo. A las influencias griegas, romanas y árabes se sumaron las aportaciones propias, de gran calidad. El legado más monumental del arte sasánida son las ruinas del palacio de Sapor I en Ctesifonte (actual Irak). Este edificio de cuatro pisos fue construido en el siglo IlI. Los palacios sasánidas tenían una gran sala de audiencias. Alrededor del patio había viviendas para los nobles y los funcionarios.
Las religiones de los Sasánidas
Los monarcas sasánidas legitiman su autoridad en la voluntad del dios Ahura Mazda, que les otorgó el poder de gobernar. El mazdeísmo fue la religión oficial y permitida en ese momento. Por eso, otro credo importante, el maniqueísmo, fue perseguido.
Zaratustra y el mazdeísmo
El mazdeísmo fue fundado por Zaratustra (628-551 a.C.), a quien se le apareció el dios Ahura Mazda y le encomendó predicar la verdad. Para Zaratustra, Ahura Mazda era el dios principal, y el único digno de adoración. La profesaban los reyes aqueménides, pero coexiste con otras. Pero los partos se convirtieron en el credo oficial. La llegada al poder de los Sasánidas se produjo en una etapa de incertidumbre religiosa: la difusión del cristianismo, el budismo y el maniqueísmo estableció la competencia entre las religiones que pretendían ser universales. El mazdeísmo pasó a ser la religión oficial, más aún cuando legitimaba su poder por provenir del dios Ahura Mazda, símbolo del bien.
El maniqueísmo
Manes (216-274 o 277) fue el fundador del maniqueísmo, la segunda gran religión del período sasánida, que estuvo prohibida y fue severamente perseguida. Su pensamiento alcanzó gran reconocimiento, hasta tal punto que el rey parto Sapor lo llamó a su corte y lo nombró su consejero. Las enseñanzas de Manes basadas en la lucha entre el bien y el mal poco a poco adquirieron carácter religioso. Esto lo sentenció, ya que competía con el mazdeísmo oficial. Manes fue asesinado por orden real en 274 o 277.