La gran historia del Cercano y Medio Oriente 

Entre los siglos XlI y Vl a.C. estuvo marcada por el declive de dos antiguos imperios: el hitita y el egipcio. Pero, en el mismo período, surgieron el reino de Israel y las ciudades Estado fenicias, y, entre los siglos Vl y IV a.C., se formó también el imperio persa, el más grande de la Antigüedad antes del gran Alejandro Magno. Bajo la dinastía de los Aqueménides, primero, y la de los Sasánidas después, los persas dominaron un vasto territorio que se extendió por tres continentes: Asia, África y Europa.

El nacimiento de Israel

Un conjunto de tribus arameas se estableció en Palestina a fines del ll milenio a.C. Tiempo después fundaron Israel, conocido como el primer reino independiente creado sobre una religión monoteísta, es decir, con un único dios.

Una alianza de tribus

Entre el mar Mediterráneo y el desierto de Arabia se extiende el país montañoso conocido como Palestina. Cerca de la costa, sus llanuras forman el camino más conveniente para ir desde Mesopotamia y Asia Menor al valle del Nilo. Varias tribus de origen arameo se establecieron allí hacia 1200 a.C. y formaron el pueblo hebreo. Estos grupos, llamados en la Biblia las doce tribus, se unieron y fundaron luego el reino de Israel.

De la tribu a la monarquía

Los hebreos se organizaron inicialmente como una alianza tribal. Eligieron unos caudillos, a los que llamaron jueces, que dirigieron a las distintas tribus en sus enfrentamientos contra amonitas y filisteos por el dominio de Palestina. La unión de estas famosas tribus se consolidó en torno de la creencia de un dios común, Yahvé, y su santuario central. Durante la guerra contra los filisteos, el último de los jueces, Samuel, tomó la decisión de elegir un rey. Se estableció, así pues, una monarquía. El designado fue Saúl, de la tribu de Benjamín. El rey Saúl se enfrentó con David, uno de sus mejores capitanes, quien más tarde se convirtió en monarca del reino de Israel.

La unificación del rey David

David, quien había sido reconocido como soberano de la tribu de Judá, fue elegido también rey de otras tribus israelitas. De este modo, se produjo la unificación de Israel en un reino. Gran jefe militar, David triunfó definitivamente contra los filisteos. Durante su reinado, Israel inició su fase imperial. Sometió a su control una extensa región, que llegaba hasta la frontera con Egipto y la cuenca del Éufrates. David supo mantener unidas la tribu del sur, Judá, con las tribus del norte. Para afianzar la unión, trasladó su corte a la ciudad de Jerusalén y depositó allí el Arca de la Alianza, principal objeto de culto de los judíos.

El esplendor del reinado de Salomón

A David lo sucedió su hijo Salomón (965-926 a.C.). El nuevo rey afianzó el dominio milita de Israel sobre sus Estados vasallos. El gobierno de Salomón se caracterizó también por una eficaz administración y una lujosa corte real, organizada según el modelo egipcio. Fue Salomón quien ordenó erigir el famoso Templo de Jerusalén en honor a Yahvé. En su interior, hizo guardar el Arca de la Alianza. Este objeto de culto que posteriormente desapareció simbolizaba el trono de Yahvé. Por su importancia, Jerusalén se convirtió en el centro religioso de Israel. Según la tradición, el Arca albergaba en su interior las Tablas de la Ley.

División y decadencia

A la muerte de Salomón, las tribus del norte se rebelaron abiertamente y el Estado se dividió en dos reinos: Israel, al norte, y Judá, al sur. Las luchas intestinas y la enemistad entre ambos reinos los convirtieron desde entonces en presa fácil de sus temibles vecinos. El último soberano del reino del norte, Israel, fue Oseas (731-723 a.C.). Este rey selló un pacto secreto con los egipcios contra Asiria. Cuando el Imperio Asirio lo averiguó, decidió acabar con Israel. Tras un largo asedio de su capital, Samaria, Israel dejó de existir en 722 a.C. El rey asirio Sargón lI deportó a los israelitas a otras regiones de su vasto imperio.

El final de Judá

El reino de Judá logró mantenerse independiente gracias a su lealtad hacia los asirios. El rey Ajaz (735-727 a.C.) hizo importantes concesiones al enemigo, no sólo económicas sino también culturales y religiosas, y ordenó retirar el Arca de la Alianza de su puesto de honor en el altar del Templo de Jerusalén para reemplazarla por una imagen asiria. Fueron las ansias expansionistas de los neo babilonios las que terminaron con Judá: Nabucodonosor ll tomó Jerusalén en 587 a.C. Luego, mandó deportar a una cuarta parte de la población de Judá a Babilonia. Allí, el pueblo judío se mantuvo unido en torno de sus profetas hasta que el persa Ciro ll le permitió regresar a Palestina. El culto a Yahvé se convirtió en el principal elemento de identidad del pueblo hebreo.

Las colonias fenicias

Los fenicios descendían de los cananeos, que se instalaron en Siria en el lll milenio a.C., procedentes de Arabia. Fueron hábiles comerciantes y extraordinarios navegantes. Habitantes de un estrecho territorio entre montes escarpados y el mar Mediterráneo (actuales Líbano y Siria), supieron adaptarse a la accidentada costa donde se instalaron. La región ofrecía puertos naturales y condiciones más adecuadas para la navegación que para el comercio terrestre.

 

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