Los primates grandes

Para un grupo de primates antropoides no muy grandes, permanecer erguidos los hace parecer más formidables debido a que su aspecto es más amenazador. Blandir palos o ramas realzará tal efecto, y en ocasiones puede haber sido suficiente para hacer inclinar la balanza en una disputa con hienas por la posesión de una presa. El uso más primitivo de útiles por el antepasado del hombre, como cazador recolector adaptado a la tierra, puede haber recibido su impulso más fuerte de su utilidad para amenazar a especies competitivas. El útil encontrado tanto palo como piedra fue obviamente el único conocido durante largo tiempo; lo recogían y después lo tiraban cuando había cumplido su uso inmediato. Pero debió de llegar un momento en que los australopitécidos (o sus antepasados) comenzaron a comprender cada vez más claramente la utilidad de ciertos objetos y, como consecuencia, tendieron a quedárselos más tiempo, hasta el punto que debieron comenzar a llevárselos consigo la mayor parte del tiempo. Esto, como Washburn ha sugerido, puede haber sido el gran incentivo para el bipedismo: “Mientras más desees o necesites acarrea cosas, más caminarás sobre tus piernas posteriores. Mientras más camines sobre tus piernas posteriores, más libre eres para acarrear cosas”. Las piedras son fáciles de encontrar y de arrojar, tal vez al principio sólo con el propósito de intimidar, pero con el tiempo tienen más utilidad, pueden herir, e incluso matar, si son arrojadas con fuerza y precisión. Golpeando con un garrote, probablemente, es más fácil aún. La gran abundancia de palos, y el hecho de que son más blandos y más fáciles de trabajar que las piedras (eso, hasta que el arte de fabricar herramientas de piedra es conocido y dominado), sugiere que los primitivos homínidos usaron los palos en gran cantidad, y también los huesos largos de algunos animales grandes. Pero el gran triunfo de nuestro antepasado como incipiente creador de cultura, está en la herencia que nos dejó de piedras trabajadas. Debe señalarse que la mayoría de esas piedras sobrevivieron como herramientas, no como armas. El imán que atrajo a Louis y Mary Leakey a la garganta de Olduvai año tras año, fue la existencia de gran número de utensilios de piedra extremadamente primitivos. Mary Leakey se ha especializado en el estudio de esos objetos y ha publicado una espléndida monografía sobre la cultura de la piedra en Olduvai, la cual abarca material obtenido de los estratos más bajos de Olduvai conocidos como Lechos I y II y de un período de tiempo desde hace casi 2 millones de años hasta alrededor de 1 millón de años.

Lo que Mary Leakey ha procurado para reconstruir las vidas de las criaturas que vivieron ahí hace tanto tiempo, causa estupor. Ese desperdigamiento de silenciosas herramientas de piedra es tan antiguo y está tan escondido, que podría haberse esperado que mantuviera su secreto para siempre. Pero ella ha hecho hablar a las piedras. Ha encontrado dónde vivieron exactamente los homínidos. Ha aprendido mucho acerca de lo que hicieron. Incluso ha encontrado algo que parece haber sido algún tipo de refugio que ellos construyeron. Sabe qué cosas comían y donde las comían. Sus hallazgos representan más de cuarenta años de trabajo ininterrumpido: la recolección, el examen, el reconocimiento, la exacta ubicación en la posición, la descripción y la interpretación de cientos de miles de trozos de material algunas piedras, otros huesos; algunos grandes, otros extremadamente pequeños, ninguno de los cuales, tomado aislado, significaría mucho. Pero cuando todos son analizados y encuadrados juntos como un rompecabezas gigante, comienzan a surgir diseños que hablan a través del abismo del tiempo. Estos diseños transforman a un grupo de pequeñas criaturas de cartón, bidimensionales, difíciles de creer, de libros de antropología, en reales no puedo llamarlas animales, no puedo llamarlas personas en reales seres vivientes. 

Había choppers de todos los tamaños. También había los pedazos que habían sido rotos al hacer los choppers, los cuales eran afilados y también usados para cortar y raspar. Lo primero que hace Mary Leakey es clasificar la cultura de la piedra. En general, encuentra que hay dos tradiciones de trabajo de piedra en Olduvai. Una es la oldowaiense, la más antigua y la más primitiva de las dos, que producía principalmente lo que por mucho tiempo fue llamado herramientas pebble, pero que ella prefiere llamar choppers. La palabra pebble sugiere algo demasiado pequeño y la denominación de ellas es una ventaja, puesto que muchos de los choppers de Olduvai son del tamaño de un huevo de gallina o más grandes, algunos miden de 7 a 10 cm de ancho. Un chopper de Olduvai es el utensilio más simple que posiblemente uno pueda imaginar. Es, típicamente, un “guijarro”, una piedra que ha sido gastada por la acción del agua, como muchas que se encuentran en los lechos de los ríos o a lo largo de las orillas rocosas del mar. Está hecho de algún material finamente graneado, duro, de textura suave, como cuarzo, pedernal o calcedonia. La mayoría de éstos, en Olduvai, están hechos de lava endurecida que proviene de los volcanes de la región.

 

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