Árbol genealógico. Esquema de opiniones

Estos árboles genealógicos muestran cuán diferentemente cinco expertos interpretan las pruebas y cómo cambian las teorías con los nuevos hallazgos. Los árboles están situados en los mismos períodos geológicos, pero no se dan fechas ya que los expertos no concuerdan con los espacios de tiempo. El famoso paleontólogo británico Sir W. Le Gros Clark hizo el primer árbol en 1959. A la izquierda registra una serie de antropoides extintos; una línea conduce a los gibóns modernos. Clark pone como ramas muertas al Australopithecus, al Pithecanthropus, al hombre de Neanderthal y al de Rodesia. El árbol que en 1971 publicó John Napier del colegio Queen Elizabeth de Londres comienza con un primate muy antiguo, el Aegyptopithecus conduce al Ramapithecus. Napier llamóal hombre más antiguo habilis y al más reciente erectus. Sólo reconociódos australopitécidos, el africanus y el boisei, que llamó paranthropus. Concentrándose en los homínidos, Phillip V. Tobias de la Universidad de Witwatersrand, Sudáfrica, comenzósu árbol de 1965 con un antepasado australopitécido. El boisei y después el africanus se separaron extinguiéndose, mientras que el antepasado australopitécido produjo el Homo habilis, el Homo erectus, el hombre de Neanderthal y el hombre moderno.
El árbol de 1971 de C. Loring Brace de la Universidad de Michigan sostiene una idea simple de la evolución homínida. Va todo derecho desde el Aegyptopithecus hasta el hombre moderno. Brace reconoció solamente un tipo de Australopithecus. Brace también trazó el quinto árbol en 1971 para reflejar las opiniones de Louis Leakey, el descubridor de los fósiles de la garganta de Olduvai. Aquí, el proconsul (que algunos consideran más cercano a un antropoide que a un homínido) está en el tronco principal. Leakey bautizó Ramapithecus con el nombre de Kenyapithecus y reconoció sólo un australopitécido, el superrobusto boisei. Lo que algunos llaman africanus o australopithecus habilis él lo llamó Homo habilis, que conduce directamente al hombre moderno, con una posible rama hacia una línea que contiene el Pithecanthropus (el ejemplar de Homo erectus de Java) y termina con el hombre de Neanderthal.
Con esta observación, la situación del origen del hombre como australopitécidos debe cesar por el momento. Y la recapitulación para el jurado sería ésta:
Los australopitécidos descienden de los primates antropoides. Los estudios de los fósiles, así como de la naturaleza física y del comportamiento de los primates antropoides vivientes, lo dejan claro. Sus parientes primates más cercanos eran antepasados del chimpancé y del gorila modernos. Ellos siguieron un curso evolutivo distinto de aquellos primates e invadieron un ambiente que ni el chimpancé ni el gorila ocuparían: una vida a campo abierto. Esto condujo a través de complejas interacciones de realimentación, de destreza manual, uso de herramientas, bipedismo y caza a una forma de vida que vino a incluir la confección de herramientas, la distribución de alimento, la institución familiar, la inteligencia siempre en aumento, hasta alcanzar ser llamados hombres. Este grado todavía no había comenzado hace tres millones de años. Pero hacia los dos millones de años ya había definitivamente comenzado. Esto deja un espacio de tiempo de aproximadamente 1.000.000 años con un margen de un par de cientos de miles durante el cual el progreso hacia el estado humano continuó efectuándose. El progreso, probablemente, no fue continuo, ni hay razón para suponer que tuvo lugar con una misma intensidad en diferentes partes del mundo. De hecho, es muy improbable que haya sido así, ya que los organismos se adaptan a los ambientes, y los ambientes de todo el mundo son diferentes. Bien puede haber poblaciones aisladas acá y allá que sencillamente desaparecieron. Si es así, cuando sean descubiertos sus fósiles provocarán algunos quebraderos de cabeza, como han hecho algunos depósitos de peculiares neanderthalenses, del NO. de Europa.
Sea como fuere, el ingrediente necesario para la completa evolución de la especie que fue Australopithecus y llegó a ser Homo fue el mantenimiento de contacto no importa cuán remoto o tenue para asegurar la continua permutación de genes. Esa es la lección que nos enseñan las pequeñas líneas onduladas del árbol genealógico de Campbell. La evolución es como una enredadera con muchos zarzillos extendiéndose, algunos para marchitarse y morir, pero la mayoría encrespándose hacia atrás para volverse a combinar con otros zarzillos y formar una columna multitrenzada, no un único tronco sólido. Este modelo de árbol genealógico es el que debemos recordar, y es en ese período crítico de un millón de años entre los tres y dos millones de años a. de J.C. en el que debemos fijar nuestra mirada. Si existe un eslabón perdido algo que pueda llamarse así con toda justicia en esa serie de eslabones y zarcillos que forman la cadena evolutiva homínida, entonces el eslabón debe ser un Homo habilis en estado de transformación, un australopitécidos que se estaba convirtiendo en hombre, que vivía en las sabanas africanas, junto a los cursos de agua y orillas de los lagos, en un paisaje muy parecido, por lo menos en algunos sitios, a los que aún hoy encontramos en África. En alguna parte de esas lejanas riberas y en un período de al menos 1.000.000 años se halla la frontera entre la condición de mono y la de hombre.