Los Australopitecos

Sabemos que los australopitecos existieron y que una clase evolucionó hasta convertirse en el hombre. Sabemos algo acerca del período de tiempo necesario para este proceso y hemos comenzado a obtener algunos atisbos de por qué el estado humano llegó a ser conseguido por un primate en particular y no por otro. Para aprender eso, tuvimos que estudiar algo de los primates en general, su historia evolutiva y las diferencias entre los primates antropoides y los primates inferiores, para poder entender como los primates antropoides llegaran a ser hombre.

Ahora es apropiado buscar otras pistas en un esfuerzo por saber algo de cómo se desarrolló ese proceso primate antropoide a hombre. Nuevamente, las pistas existen en dos áreas: en los fósiles y en el comportamiento primate.

“Hacer las «cosas nuevas» en el suelo”, dije al final del capítulo anterior. ¿Qué significa eso?:Bajéese primer primate antropoide aventurero de un árbol y correteó por el suelo? Indudablemente, no. Lo más seguro es que estuvo más ligado a los árboles que a la tierra durante largo tiempo, durante el cual él y sus descendientes fueron descubriendo en forma gradual que había un modo de ganarse la vida en las orillas de la selva y a campo abierto.

Si realmente anduvo por el suelo, no llegó muy lejos. Y cómo anduvo aún no se sabe. Sherwood Washburn, de la Universidad de California, en Berkeley, tras observar a otros primates antropoides, sostiene que los antiguos homínidos necesitaban afirmarse sobre sus nudillos para caminar. Señala que dos de los grandes primates lo hacen de esta manera actualmente: el chimpancé y el gorila. Sus brazos muy largos y sus cortas piernas les permiten apoyarse con sus espaldas inclinadas respecto a la tierra, de modo que sus brazos reciben parte de su peso, y conservan el equilibrio fácilmente con sus nudillos. Como ha indicado Washburn, es exactamente la posición que adopta el delantero en el rugby antes de que la pelota sea pasada hacia atrás, o la que adopta un hombre cuando estudia sobre un escritorio o una mesa. Pasar de ahí a una posición erguida es fácil. Los chimpancés lo hacen continuamente.

Ya que los homínidos no eran cuadrúpedos cuando bajaron de los árboles, sino una clase de braquiadores (como el gorila, podrían ser llamados exbraquiadores), es lógico suponer que hicieron lo mismo que otros braquiadores cuando ellos bajaron de los árboles. Los que se afirman sobre sus nudillos para caminar constituyen como una especie de grado intermedio entre el cuadrupedismo y el bipedismo.

Pero no es considerado así por todos. El antropólogo Charles Oxnard ha señalado que el omóplato humano se parece al del orangután, que no es un verdadero caminante sobre sus nudillos. Esto sugiere que el antepasado homínido era de cuerpo grande como el orangután, que se colgaba y balanceaba perfectamente de los árboles, a la vez que pudo haber caminado inmediatamente en forma bípeda cuando descendió a la tierra (como lo hace actualmente otro balanceador, el gibón) sin haber pasado nunca por el grado caminante sobre sus nudillos.

David Pilbeam, de la Universidad de Yale, agrega una interesante observación sobre la espina dorsal. El mejor ejemplar conocido de la columna vertebral de un australopiteco tiene seis vértebras lumbares. Los chimpancés y los gorilas tienen sólo tres o cuatro, lo que indica que pueden haber perdido un par durante su evolución caminando sobre sus nudillos. Cuando se haya estudiado detenidamente el esqueleto que encontró Don Johanson, tal vez podamos datar la evolución del bipedismo.

Si nuestros antepasados se levantaban sobre sus nudillos o se balanceaban sobre sus dos piernas desde el comienzo, no se transformaron en buenos caminantes de la noche a la mañana. Es mucho más fácil imaginar un cambio gradual al bipedismo efectivo durante un largo tiempo de existencia en el suelo, durante el cual fuerzas selectivas estimularon una vida erguida, que imaginar un cambio repentino. En primer lugar, los caminantes bípedos eficientes requieren un tipo de pie y de pelvis, así como el desarrollo de la pierna y de los músculos de las nalgas, que los primates antropoides arbóreos no tienen. ¿De qué tipo de fuerzas estamos hablando? Nuevamente Washburn tiene una respuesta. Nos recuerda que los primates antropoides, debido a que son braquiadores, tienen una tendencia a la verticalidad de la cual carecen los primates inferiores; además, algunos usaban herramientas. Al primate que llegó a ser hombre lo sitúa en tierra, en un nuevo medio donde hay cosas para recoger, rocas para arrojar, ramas y garrotes para blandirlos en gesto de amenazado de defensa. El supone un cambio gradual en los hábitos alimentarios, principalmente desde la seguridad de los frutos encontrados en los árboles a una dieta de todo tipo de cosas encontradas en la tierra. Las sustancias de esta nueva dieta necesitan ser quebradas, trituradas, muertas, disputadas, y se necesita pelear por ellas en competencia con otros animales. Coloca todos estos factores juntos y encuentra a este primate que vive en la tierra usando cada vez más sus manos para acarrear objetos, para trabajar estos objetos, para pelear con objetos; y llega a la conclusión que todo este uso de objetos fue la fuerza motriz que guio al antepasado del hombre permanentemente hacia arriba.

 

memoryOfAges

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