Una nueva idea de imperio

El lmperio Aqueménida se caracterizó por la tolerancia religiosa. Ciro ll desarrolló una hábil propaganda religiosa para ganarse a los pueblos vencidos y a sus clases dirigentes. Su respeto a las culturas sometidas permitió que regresaran a sus hogares pueblos que habían sido deportados por los asirios y babilonios, como es el caso de los hebreos. La aniquilación de los pueblos conquistados, característica de Mesopotamia, fue sustituida por una nueva forma de hacer política: cada pueblo conservaba su religión y sus costumbres, siempre bajo la autoridad central. Sin embargo, en las regiones que se mostraron más rebeldes, como Egipto o Jonia, se ejerció una durísima represión.
Guerras contra los griegos
El descontento de los jonios pueblos griegos que habitaban en la costa occidental de Asia Menorera cada vez mayor. Finalmente, se rebelaron contra los opresores persas, en un intento de recobrar su independencia. Esto desembocó en las guerras médicas (499-448 a.C.).
La sublevación, dirigida por la ciudad de Mileto, recibió el apoyo de Atenas. La flota persa venció a la griega y para consolidar su poder, el rey Darío l organizó una nueva expedición contra Macedonia y Tracia: así se castigaba al mismo tiempo a las ciudades griegas que habían apoyado la rebelión jonia. Atenas logró detener el ataque persa en la famosa batalla de Maratón en 490 a.C. La victoria abrió a los atenienses el camino para convertirse en la más poderosa de las urbes griegas. Darío murió mientras planeaba una nueva guerra contra los griegos, pero la campaña fue realizada por su sucesor, Jerjes I. Los ejércitos de Esparta y Atenas lo derrotaron en las batallas de las Termópilas y de Salamina (480 a.C.). La victoria griega sobre los persas fue un hecho trascendental para la evolución cultural posterior de Europa.
Persépolis, centro religioso
Darío el Grande ordenó la construcción de Persépolis en510 a.C. Esta ciudad fue el centro ceremonial de la dinastía de los Aqueménidas. Los sucesores de Darío también contribuyeron a su grandeza. Estaba situada en una colina desde la que se dominaba una gran llanura, elevada sobre una base de piedra de doce metros de altura. De Persépolis destaca su monumentalidad y sus imponentes palacios más que su valor arquitectónico. Sobresale el palacio de la Apadana, una gran sala del trono que tenía 12. 000㎡.Darío l la hizo construir y la utilizó como salón de audiencias. La fachada de la Apadana se sostenía sobre casi cuarenta columnas de 20metros de altura, que constituían su característica principal. Por el importante papel religioso que tenía la ciudad, cuatro soberanos persas fueron enterrados en sus proximidades. A pocos kilómetros de Persépolis se encuentran, excavadas en la roca en forma de cruz, las tumbas de Darío l, Jerjes I,Darío Il y Artajerjes ll.
La decadencia
Tras los discretos reinados de Artajerjes y Jerjes ll,toró el poder Darfo ll,quien intentó terminar con la inestabilidad política existente. Su reinado transcurrió dominado por los intentos de enfrentar a Esparta con Atenas, las intrigas de palacio, los sobornos diplomáticos, las rebeliones en Egipto y los conflictos en Palestina. Antes de morir en 404 a.C.,Darío II nombró como sucesor a su hijo, Artajerjes II.Se inició entonces un período de graves peleas en torno de la sucesión dinástica, que llevarían a la decadencia del poderoso Imperio Persa.
Luchas internas y sucesorias
La situación en algunas satrapías se hizo incontrolable para el gobierno central persa. Artajerjes ll logró controlar la situación pero, cuando Artajerjes Ill ocupó el trono (en 359 a.C.),Egipto no había sido aún dominado. El nuevo rey trató de someter las satrapías y luchó contra la rebelión egipcia. Al mismo tiempo, Macedonia, región situada al norte de la península griega, comenzó a destacarse como potencia. Su soberano, Filipo ll, había conquistado el Peloponeso, Tracia y Tesalia, y, pocos años después, sometió a casi todas las ciudades griegas. El Imperio Persa había quedado sumido en una profunda decadencia. El rey Artajerjes Ill murió envenenado y se abrió un nuevo período de luchas sucesorias, que concluyeron con la coronación de Darío Ill, el último soberano de la dinastía aqueménida.
La victoria de Alejandro Magno
El mismo año en que Darío IlI subió al poder, el rey Filipo ll de Macedonia consiguió organizar un ferte ejército, con el que pretendía atacar Asia Menor, siguiendo un ambicioso plan de conquista. Sin embargo, durante la boda de su hija, el monarca macedonio fue asesinado. Pero su muerte no interrumpió los
planes de Macedonia. Al contrario, su hijo Alejandro, llamado Alejandro Magno o el Grande, tras sus célebres conquistas, decidió llevar adelante la guerra contra Persia. El rey Darío lll, gobernante capaz, no pudo hacer frente al ataque del poderoso ejército macedonio. En tres años, Alejandro acabó con Persia, tras vencer en las cruciales batallas de los (333 a.C.) y de Gaugame la (331 a.C.). Cuando Alejandro ocupó la ciudad de Persépolis en 330 a.C., se consumó el fin del gran Imperio Persa.