Los comerciantes del Mediterráneo

Los fenicios formaron un pueblo de mercaderes, establecido en prósperas ciudades en la orilla oriental del Mediterráneo. Su dominio de ese mar fue exclusivamente comercial, pero dejaron una profunda huella a lo largo de ocho siglos.
Las colonias fenicias
Los fenicios descendían de los cananeos, que se instalaron en Siria en el Ill milenio a.C., procedentes de Arabia. Fueron hábiles comerciantes y extraordinarios navegantes. Habitantes de un estrecho territorio entre montes escarpados y el mar Mediterráneo (actuales Líbano y Siria), supieron adaptarse a la accidentada costa donde se instalaron. La región ofrecía puertos naturales y condiciones más adecuadas para la navegación que para el comercio terrestre.
Los grandes marinos de la Antigüedad
Una de las principales características de los fenicios fue que desplegaron la mayor parte de sus actividades económicas y comerciales lejos de sus ciudades de origen. Considerados los mejores navegantes de la Antigüedad, los fenicios fundaron factorías comerciales y colonias a lo largo de la costa meridional del Mediterráneo, en la costa atlántica de Marruecos y en varias islas. Según la tradición, llegaron incluso a las costas de Gran Bretaña, en busca de estaño. También dieron la vuelta completa al continente africano por mar, por encargo del faraón Necao lI. Los grandes bosques de cedros de los montes del Líbano proporcionaron a los fenicios una madera de primera calidad, resistente al agua. Con ella construyeron su poderosa flota de barcos comerciales y galeras de guerra para algunos reyes extranjeros.
Ciudades independientes
A finales del ll mileno a.C. los fenicios fundaron varias ciudades en la costa oriental del Mediterráneo: Sidón, Tiro, Biblos, Ugarit, Arados, Berytos y Akka, entre otras. A pesar de compartir la lengua y la cultura, estas urbes nunca llegaron a unirse políticamente. Fenicia así se denominó la región ocupada por los fenicios no era un reino sino un conjunto de ciudades Estado independientes. De hecho, existía una gran competencia entre ellas. Incluso en el aspecto religioso, establecieron diferencias entre sus dioses. Pese a la falta de unión entre sus urbes, los fenicios jugaron un papel trascendental en la Antigüedad y dejaron un notable legado. Sin embargo, como consecuencia de su fragmentación, no pudieron defenderse de sus vecinos, grandes potencias militares como Asiria y Babilonia, cuando se propusieron dominarlos.
El apogeo fenicio
La flota naviera y la red comercial fenicia inició su esplendor en el siglo X a.C., cuando prosperaron las ciudades de Biblos y Tiro. Entre la invasión de los Pueblos del Mar y la conquista de la poderosa Tiro por Alejandro Magno, las ciudades fenicias se convirtieron en los mayores mercados del mundo antiguo. El comercio marítimo fue su única fuente de riqueza. Comerciaron productos agrícolas, ganaderos y artesanales, artículos de lujo y exóticos, metales y esclavos. A mitad del siglo IX, empezó la expansión fenicia por la costa mediterránea, que no se basó en el dominio militar sino en la fundación de factorías y colonias comerciales. La primera colonia fue Kitión, en Chipre (850 a.C.). Las colonias eran territorios donde los fenicios se establecían de manera permanente. Con el transcurso del tiempo, podían convertirse en ciudades. Las factorías, en cambio, no siempre estaban habitadas. Servían, sobre todo, para hacer escala y almacenar existencias o provisiones.
Cartago y otras colonias
Los fenicios establecieron colonias en Hispania (entre ellas se destacó Gadir), en las islas de Sicilia, Cerdeña, Baleares, Malta y Chipre, y en el norte de África, donde Cartago fue la más influyente. Cada ciudad fenicia creaba sus propias colonias. Cartago fue fundada por aristócratas de Tiro cerca de la actual Túnez a fines del siglo IX a.C. hacia 500 a.C., esta colonia fenicia se había transformado en una gran potencia independiente que dominaba el Mediterráneo occidental. Los cartagineses controlaron la costa norteafricana desde el Atlántico hasta Egipto. Su imperio se sustentó en el comercio, pero no descuidó el poderío militar. A partir de 400 a.C. Cartago estuvo en constante guerra, primero con Grecia y luego con Roma.
Las rutas comerciales Los grandes viajes marítimos solfa realizarse entre marzo en el sur del Líbano) hasta sus factorías en Gadir (hoy Cádiz, en el sur de España). Era un recorrido de 4.600 km y se completaba en unos cincuenta días. De noche, los timoneles de las naves se orientaban siguiendo la estrella Polar, conocida en la Antigüedad como estrella fenicia. La carga transportada por los barcos fenicios, en embarcaciones que medían entre 20 y 30 m de longitud, era de cien toneladas.
Difusores de la moneda y el alfabeto Uno de los principales legados fenicios es su alfabeto, adaptado por el griego, el latín y muchas otras lenguas. Este alfabeto era fonético: estaba compuesto por signos que se correspondían con fonemas. No fue inventado por los fenicios, como tradicionalmente se ha pensado, pero sí se difundió ampliamente por la cuenca mediterránea gracias a estos grandes navegantes. Las más antiguas inscripciones que se han encontrado en alfabeto fenicio datan de 1100 a.C. Por otro lado, aunque las primeras monedas se acuñaron en Lidia (Asia Menor), su propagación en los intercambios comerciales se debe también a los fenicios. Las largas rutas fenicias por todo el Mediterráneo resultaron una excelente manera de extender su uso.
Épocas de sometimiento
Ya desde el siglo VIlI a. C., la historia fenicia está marcada por las dominaciones de los grandes imperios vecinos. Aunque perdieron la independencia política y estuvieron sometidas por los asirios y los babilonios, las ciudades fenicias mantuvieron su intensa actividad comercial y fueron excelentes aliadas de los reyes persas, quienes les confiaron el dominio naval de su imperio. A partir del siglo VI a.C. surgieron nuevos rivales: los griegos empezaron a competir fuertemente con los fenicios por el comercio mediterráneo. Paralelamente, Cartago, la antigua colonia, se había convertido en la principal potencia en el otro extremo del Mediterráneo, lo que perjudicó enormemente a los fenicios. La conquista de Tiro que había logrado resistir largos asedios por Alejandro Magno, el rey de Macedonia, supuso la decadencia definitiva de Fenicia.